TE TOCA MIRARTE
Afuera. Llevas ahora
demasiado tiempo afuera.
La ciudad ya te desborda,
y tal vez la rutina mortuoria
de vivos del mundo te corroe.
Te late el corazón fuerte,
acelerado, deprisa, con premura,
pero el alma no responde,
y resulta difícil escuchar
la música de la belleza
de vivir entre tanto ruido.
Quieres detenerte.
Que se aquiete un océano
de cemento
en tu mar de maravillas
que aguarda por desbordarse
tras los muros umbríos
de lo cotidiano.
Y tal vez, todo eso
ahora parece lejano.
Sin embargo, has de saber
que solo estás a un pensamiento
de dejar atrás todo lo de fuera,
y descubrir tu luz,
apagada entre tantas sombras.
Ahora que llevas demasiado
tiempo afuera, te toca mirarte.






