MÚSICA PARA EL ALMA

martes, 19 de mayo de 2026

TE TOCA MIRARTE




TE TOCA MIRARTE


Afuera. Llevas ahora

demasiado tiempo afuera.


La ciudad ya te desborda,

y tal vez la rutina mortuoria

de vivos del mundo te corroe.


Te late el corazón fuerte,

acelerado, deprisa, con premura,

pero el alma no responde,

y resulta difícil escuchar

la música de la belleza

de vivir entre tanto ruido.


Quieres detenerte.

Que se aquiete un océano

de cemento

en tu mar de maravillas

que aguarda por desbordarse

tras los muros umbríos

de lo cotidiano.


Y tal vez, todo eso

ahora parece lejano.


Sin embargo, has de saber

que solo estás a un pensamiento

de dejar atrás todo lo de fuera,

y descubrir tu luz,

apagada entre tantas sombras.


Ahora que llevas demasiado

tiempo afuera, te toca mirarte. 

lunes, 18 de mayo de 2026

DE OTRO TIEMPO




 DE OTRO TIEMPO


De otro espacio.

De otro tiempo.


De otra historia,

y de otro verbo

que no ocurre como todo

lo que sucede en el mundo.


Sin duda también,

de otro tiempo que se detiene

en la efímera eternidad

de los abrazos que nos damos,

aunque solo se entrelacen ahora

nuestras manos en un verso.


Porque ahora, aunque quisiera

que fuéramos de otro tiempo,

solo puedo escribir

que somos de otro tiempo.


Diferentes. De otro tiempo.

De este poema.


Sin duda, somos de otro tiempo.

jueves, 14 de mayo de 2026

LIBRE, SOLO LIBRE




LIBRE, SOLO LIBRE


Libre, solo libre.

Como la hoja que amanece

en primavera sobre el árbol

para que la gravedad del otoño

la haga abrazar la lluvia

sobre la acera después.


Libre, como el río

que solo sigue la corriente

que lo engrandece en el océano.


Y libre, como el amor

que transciende los abrazos,

y acaricia el alma

casi sin tocar.


Desde el verso que la vida

pronuncia cuando se mira

con los ojos de la belleza.


Libre, solo libre.

Solo quiero ser libre.


Como la poesía ahora,

en verso libre.


Libre, solo libre.

domingo, 10 de mayo de 2026

ELLA NO SE MARCHARÁ NUNCA





ELLA NO SE MARCHARÁ NUNCA


Ella no se marchará nunca.

Seguirá mirándome

desde los ojos infinitos

añiles y marinos del alma.


Cuando arrecie la tristeza,

llegará su recuerdo

como una meliflua tempestad,

cuyo huracán solo arramblará

los dulces muelles de mi melancolía

con el suave tacto

de su sempiterna sonrisa.


Aunque ahora haya de buscarla

a algunos centímetros de nostalgia.


Y vendrá siempre vestida de cielo

cuando se abra al firmamento

mi corazón y suene el llanto

en una sístole-diástole de anhelo.


Ella no se marchará nunca

porque será como una barca

que siempre vuelve al puerto

cuando la reclama el viaje.


Mientras quede recuerdo,

y a un centímetro de nostalgia,

ella, mi madre, 

no se marchará nunca.

viernes, 8 de mayo de 2026

MIS ESTACIONES




MIS ESTACIONES


Ya pasó mi primavera

en los columpios de la infancia.


En mi verano ahora

se arrima un sol de maravillas,

belleza y metáfora que me abriga

de las sombras y el frío

de un mundo demasiado loco.


En mi futuro otoño

no sé si me van a caer

briznas de recuerdo de la mente

como hojarasca de los árboles

o habitaré algún recuerdo sempiterno.


Pero de algo estoy seguro:

cuando llegue mi invierno,

quiero que siga siendo verano.


Y amanezca en mi alma,

envuelta en el corazón,

la luz de un verso.


Mi vida, estación tras estación.

Poesía tras poesía. 

sábado, 2 de mayo de 2026

MARAVILLOSA VIDA




MARAVILLOSA VIDA


Abro los ojos. Despierto

a un mundo bastante sombrío,

pero ahora el optimismo

me inunda la mirada.


Y rompen en las costas

de mis ganas

olas de entusiasmo

que no quiero parar.


Mi corazón es una barca

de sístoles y diástoles

cuya corriente se vierte

en la belleza de un poema.


Y pese a la vida mía,

ahora en este mundo

de sueños rotos y fantasmas

con corazón que deambulan

en la rutina ensombrecida

de la urbe,

la vida, mi vida,

es maravillosa. 

viernes, 1 de mayo de 2026

HIJA DEL MAR, MAMÁ




HIJA DEL MAR


Ahora estoy triste, pero radiante

 porque atesoro un hermosa memoria,

que ahora rezuma como una ola

de nostalgia que arrecia

dulcemente en las costas

de tu perenne encanto.


Ya no estás, y sin embargo,

el bramido sutil y alambicado

de tu mirada oceánica

sigue rompiendo en la orilla

mágica de estos versos.


Y resuenas fuerte en mi alma

como una marejada que no arrambla

puertos o destroza navíos,

sino que levanta el corazón

con un latido de diástole marina

e inmenso afecto filial.


Eres infinita,

más allá del mundo.


Y sigues conmigo,

con esos ojos añiles

de tintes oceánicos cuya dulzura

sigue retumbando en mi singladura

por tu recuerdo ahora.


Porque eres y serás siempre

hija del mar, mamá.