DE AVENTURA EN LAS LETRAS
Recuerdo que
corría un año 2008 que puedo calificar como el año en que más descubrimientos
tuve la oportunidad de atesorar. Se me ocurrió entonces, en un instante gélido
en Ginebra de febrero de ese mismo año, abrigar la estancia de mi alma al calor
de unas reflexiones que titulé "De viaje en las palabras". Era
invierno, pero quería que, por un momento, aflorara la primavera en mi
interior. Yo, muchacho joven con muchas cosas aún por descubrir, sentía cómo
las palabras se iban apelotonando en las líneas como pequeños soldaditos
de tinta que iban abriéndose paso, algo atolondrados, en el campo de batalla
del papel en blanco. Verbo a verbo, golpe de tinta a golpe de tinta, como
si quisieran avanzar en todos los flancos de una prosa belicosa que trata de
llegar al territorio hostil de la acción y, si puede ser, tocar algún corazón
sin rozar la piel de quien escucha el dulce fragor de sus sílabas.
En
ese periplo algo aturrullado y con sobresaltos varios, fue hilvanándose una
pequeña historia, un pequeño periplo, un viaje apasionante y breve por las
palabras. Ahora bien, este que ahora emprendo, ya se detiene en cada letra,
como si cada golpe de teclado abriese, bajo los cimientos por apuntalar de una
idea, una ciudad que va agrandándose conforme avanza el relato, hasta crear un
universo incierto en el que vale mucho la pena adentrarse, en una aventura que,
tal vez, me lleve toda la vida. Una aventura de búsqueda de la belleza en la
metáfora mágica de un verso o en las letras mundanas de mi prosaico relato
humano. A diferencia de entonces, ya no siento cada texto como un simple viaje,
sino como una aventura de desenlace cautivador y emocionante con la que, sílaba
a sílaba, golpe de tinta a golpe de tinta, yo, como general de mi batalla
cotidiana, conduzco a mis soldados de letras hacia la constitución de mi
historia. Una aventura en las letras ante la batalla sempiterna de no dejar el
papel de mi relato humano en blanco.
Quien
sabe hasta cuándo. Quizás cuando conmigo caiga el último soldado de tinta en esta aventura en las letras.






