PERFECTAMENTE HUMANO
Imperfectamente perfecto.
Humanamente imperfecto.
Así soy: perfectamente humano.
No existe más belleza que atrapar los sonidos del mundo en unas palabras y ahondar en sus misterios por medio de las palabras de un poema.
SI SONARA EL ALMA
Ahora, sin mucho ruido.
Conmigo, en mi silencio,
me pregunto algo muy simple:
si sonara el alma,
¿a qué música se asemejaría?
No puedo saberlo, si bien
ahora busco la respuesta
sin interferencias mundanas.
Mientras el corazón late,
como el mar cuando sus olas
rompen en la costa.
Y hallo entonces,
en mis barcas de quietud,
la forma desnuda y sincera
en la que sonaría el ánima,
mientras grita el ser,
en silencio, su grandeza.
Si sonara el alma
seguramente, sería con latidos
de belleza en la poesía
inmensa de vivir.
Si sonara el alma,
gritaría maravillosa la vida.
PLENAMENTE SOLO
Nada. Tan solo nada, conmigo.
Solo, tan solo, conmigo.
Y con todo, conmigo.
Aun sin nada,
ahora estoy plenamente solo,
conmigo.
BUSCARME SIN PRISA
Sin carreras. Sin prisa.
Ahora salgo a buscarme.
Y no hace falta que corra,
porque ya estoy aquí.
Tan solo me estaba esperando.
Sin carreras y sin prisa.
TAN SOLO
A veces, estoy tan solo.
Otras, tan solo no estoy.
A veces, no estoy tan solo.
Y otras, casi siempre,
tan solo soy,
mientras estoy tan solo.
INOLVIDABLE LA MÚSICA
Entre interferencias cotidianas
e insoportables ruidos mundanos,
trato de no olvidar que los acordes
de la vida pasen por mi corazón,
como dirían los antiguos.
Y que la música del espíritu libre
siga sonando, aunque intente matarme
la rutina bélica de cada día.
Así como el mar no deja de acariciar
las costas de este mundo,
tampoco deja de sonar la vida
cuando se lleva dentro.
Inolvidable, sin duda,
la música cuando viene del alma.
SENCILLO RECORDARTE
Dicen que recordar viene a ser
algo así como volver al corazón.
Por eso, es sencillo recordarte.
Porque siempre retornas
en mi momento al alma.
Mientras en cada segundo
vuelves a pasar por mi corazón.
Sencillo, recordarte.