MÚSICA PARA EL ALMA

domingo, 7 de junio de 2026

NUESTROS SILENCIOS SE ENTIENDEN



NUESTROS SILENCIOS SE ENTIENDEN


Sin palabras. Sin ecos

resonantes en el repiqueteo

de la tormenta cuando llueve.


Sin excesiva música

más allá de las ventanas

de maravilla en que se asoma

el dulce delirio de soñar.


Y sin más distancia

que un centímetro de nostalgia

en los vericuetos del recuerdo.


Sin palabras, sin ecos.

Solo con la poesía que rezuma

de nuestras miradas al tocarnos

el alma con la piel ahora desnuda

y ausente de la melancolía.


Somos barcos de remembranzas

en un océano de silentes arrumacos.


Así, sin aspavientos,

nuestros silencios se entienden. 

BASTA CON NOSOTROS




BASTA CON NOSOTROS


Basta contigo.

Basta conmigo.

Basta con nosotros.


Ahora basta con nosotros

para que todo sume el mundo,

aunque no seamos mucho

para todo el mundo.


Es más, yo diría que solo somos

una mota de polvo en un campo

infinito de cemento acristalado

y jaulas sin aparentes barrotes,

con pájaros desalmados de corbata,

rutina y quehaceres mundanos.


Basta contigo.

Basta conmigo.


Basta con nosotros

para que nos sobre el mundo,

y amanezca otra ciudad posible

en nuestras miradas,

ajenas al resto de ojos ciegos

al sueño y la nostalgia.


Basta con nosotros,

en abrazos marinos e inmensos,

para que el río de besos

que nos inunda el cuerpo

halle su mar en el abrazo.


Y salgamos de la monotonía

cotidiana de calendarios urbanos,

sin tiempo en cada fecha,

para que salgamos de lo cotidiano

que nos sobra, cuando estamos,

y somos, y bastamos para todo.


Definitivamente, ahora basta contigo.

Basta conmigo.

Y basta con nosotros

para que exista,

más allá del mundo,

todo lo que queremos.


Todo lo que somos,

el mundo nuestro,

solo con nosotros.


Para eso, solo basta con nosotros.

viernes, 5 de junio de 2026

UN MOMENTO




UN MOMENTO


Un momento. La vida.

Hasta la muerte.

Un momento solo la vida. 

martes, 2 de junio de 2026

HAGAMOS LO SIGUIENTE






HAGAMOS LO SIGUIENTE


Hagamos lo siguiente:

dame la mano y abrázame.


Conquistemos la metáfora

más allá de la nostalgia,

y acércate, acerquémonos

aunque sea un poquito

a ese verso que rezuma

el cielo en una sola palabra:

amor.


Hagamos lo siguiente,

sin demasiados aspavientos.


Seamos para sernos

sin el mundo,

aunque sea solo en el breve

segundo infinito que dura el amor. 

domingo, 31 de mayo de 2026

DE AVENTURA EN LAS LETRAS




DE AVENTURA EN LAS LETRAS

 

        Recuerdo que corría un año 2008 que puedo calificar como el año en que más descubrimientos tuve la oportunidad de atesorar. Se me ocurrió entonces, en un instante gélido en Ginebra de febrero de ese mismo año, abrigar la estancia de mi alma al calor de unas reflexiones que titulé "De viaje en las palabras". Era invierno, pero quería que, por un momento, aflorara la primavera en mi interior. Yo, muchacho joven con muchas cosas aún por descubrir, sentía cómo las palabras se iban apelotonando en las líneas como pequeños soldaditos de tinta que iban abriéndose paso, algo atolondrados, en el campo de batalla del papel en blanco. Verbo a verbo, golpe de tinta a golpe de tinta,  como si quisieran avanzar en todos los flancos de una prosa belicosa que trata de llegar al territorio hostil de la acción y, si puede ser, tocar algún corazón sin rozar la piel de quien escucha el dulce fragor de sus sílabas.

         En ese periplo algo aturrullado y con sobresaltos varios, fue hilvanándose una pequeña historia, un pequeño periplo, un viaje apasionante y breve por las palabras. Ahora bien, este que ahora emprendo, ya se detiene en cada letra, como si cada golpe de teclado abriese, bajo los cimientos por apuntalar de una idea, una ciudad que va agrandándose conforme avanza el relato, hasta crear un universo incierto en el que vale mucho la pena adentrarse, en una aventura que, tal vez, me lleve toda la vida. Una aventura de búsqueda de la belleza en la metáfora mágica de un verso o en las letras mundanas de mi prosaico relato humano. A diferencia de entonces, ya no siento cada texto como un simple viaje, sino como una aventura de desenlace cautivador y emocionante con la que, sílaba a sílaba, golpe de tinta a golpe de tinta, yo, como general de mi batalla cotidiana, conduzco a mis soldados de letras hacia la constitución de mi historia. Una aventura en las letras ante la batalla sempiterna de no dejar el papel de mi relato humano en blanco.

         Quien sabe hasta cuándo. Quizás cuando conmigo caiga el último soldado de tinta en esta aventura en las letras.


sábado, 30 de mayo de 2026

AÚN NO SE HAN IDO




AÚN NO SE HAN IDO


Aún no se han ido.

Siguen presentes

en la distancia

desde esa dulce nostalgia

que se profesan

quienes, en algún momento,

se dieron todos sus momentos.


Y el verso, cuando se olvidan

de entonces,

los devuelve a ahora.


En una mágica poesía

de cuyo silencio

y descanso en los relojes

solo saben sus cuerpos,

aun sin rozarse.


Aún no se han ido.

Siguen recorriendo 

en los pasillos de algún recuerdo

todo lo que siguen tocando

desde el alma, aunque las manos

ya no alcancen la ausencia.


Aún no se han ido.

Se siguen queriendo,

aunque ya quizás no lo sepan.


Porque aquellos que se dieron

la eternidad en un instante

nunca llegarán a marcharse.


Aún no se han ido.

Aquellos amantes que eran,

que fueron y que siguen siendo,

aún no se han ido. 

martes, 26 de mayo de 2026

QUIZÁS NO TE ACUERDAS




QUIZÁS NO TE ACUERDAS


A lo mejor ya no te acuerdas,

pero en algún momento

salimos del mundo a encontrarnos.


Y era maravilloso elevar

los pies en las aceras,

como quien toca suavemente

en el piano la melodía

armónica de la belleza.


Entonces, tocábamos la fantasía,

con los dedos sutiles del verso,

en las finas líneas de nuestra piel.


Tal vez ya no te acuerdas.

Te has olvidado 

de que sucedimos más allá

de los acontecimientos cotidianos

y cansados de la rutina.


En ese instante en que las miradas

atracaban en los ojos como barcos

de un muelle arrebolado de cariño,

en una tarde cuya noche

parecía escaparse en los besos.


La caricia traspasaba la letra,

y nuestra desnudez era parapeto

dulce y tierno de arrumacos,

más allá de la guerras urbanas

de una ciudad sin tregua

para las almas.


A lo mejor ya no te acuerdas

de lo que fuimos,

y seguimos siendo en el estrepitoso

silencio ausente de este poema.


Pero descuida, ahora basta

con que yo a solas te piense

para que volvamos a ser.


Aunque quizás tú

ya no te acuerdes de nosotros.