MÚSICA PARA EL ALMA

domingo, 19 de julio de 2026

ATESORAR LA VIDA ES MEJOR




ATESORAR LA VIDA ES MEJOR


Muchas veces siento que acarreo momentos,

cual losas de horas,

mientras la vida pesa,

como la gravedad sobre el mundo

y las hojas cuya primavera

se desploma de los árboles

al llegar septiembre.


Mientras se desangra dulcemente

el verano en jirones de nubes

que presagian la nueva estación.


Y ya no quiero eso.

No quiero que siga pesando

cada segundo y que se sienta

cada minuto como el castigo

invisible con el que azotan

los relojes a un tiempo

que no sé muchas veces si pasa.


Por eso, hoy cambio de verbo.

Y hablo de atesorar

cada instante, 

como la belleza

cuando se reconoce transparente

en la poesía desnuda

y marina del alma.


Sin duda, hoy ya no quiero,

seguir acarreando la vida.


Atesorarla es lo mejor.


MI HUELLA




MI HUELLA


Mi huella. Mi humana huella

ahora es algo más 

que una pisada del camino.


Es universal, oceánica, mágica.

Inmensa en mi álmica

y vasta pequeñez.


Mi huella ahora es camino,

y salto, y vuelo hacia la plenitud

de encontrarme en mi senda.


Con mis pies atados al alma.

Mi huella. Mi humana

universal y oceánica huella. 

sábado, 18 de julio de 2026

OTRA PUERTA




OTRA PUERTA 


Ahora quiero algo distinto.

Deseo que hoy suceda

algo más que otro día.


Quiero abrir otra puerta

que da a una casa 

que, según dicen,

viene a dar una morada

de la cual no saben los catastros.


Una casa inmensa como el mar

que se mira en los espejos

translúcidos del alma,

cuando no pesa la gravedad

de la rutina en el corazón.


Una casa ligera, liviana, ingrávida,

como el vuelo del aire

cuando se acompaña del viento

que solo acarrea hojas secas

de otoño, sin más polvo ni manchas.


Ahora, sin duda, 

quiero algo distinto.


Quiero, tal vez, que las cosas

hagan algo más que sucederse.


Y que el ruido

deje al fin de confundirse

con la música de vivir.


Quiero sucederme.


Y, por eso, quiero abrir

otra puerta de cuya llave

solo sé yo cuando se expanden

las alas de la verdad a mi vuelo

propio, sin otros viajes,

de esos que solo pasan.


Quiero abrir otra puerta.

La puerta inmensa

y oceánica de mi alma.


viernes, 17 de julio de 2026

CANTA MI ALMA




CANTA MI ALMA


Suena la música. El silencio

concuerda con los acordes

que vibran en este instante.


Y sin ruidos, puedo decir

que la ciudad parece cantar

algo más que ruidos extraños

de funerales demasiado tempranos.


Suena la música. Por un momento,

en mi momento, llega la vida 

como un presente liviano

sin la gravedad de lo cotidiano.


Y soy feliz, porque en el silencio,

junto con el mar cuyos ecos

resuenan al compás del corazón,

escucho una canción cuyo concierto

de amapolas en un invierno

de tristezas y rostros cabizbajos

nadie salvo yo escucha.


Soy feliz. Más feliz que canta

porque en mi silencio ahora

suena la música de la vida,

mientras canta mi alma.




ESCUCHO DE VERDAD




ESCUCHO DE VERDAD


Ahora escucho. De verdad escucho.

Mi silencio grita más alto

que todos los ruidos del mundo,

y brama mi alma como un río

de dulce tempestad que ansía

desatarse en mi océano de quietud. 


Y escucho. Escucho de verdad

un verbo que no habla,

pero conmueve todo alrededor:

los latidos de mi ser,

 con toda mi alma en ristre.


Mi silencio ahora grita,

sin las interferencias de la ciudad.


Y escucho, escucho de verdad

a mi vida, con acordes

que desbordan lo cotidiano.


Con toda mi alma

en ristre, escucho de verdad.

domingo, 12 de julio de 2026

MEJOR NO ENTIENDO




MEJOR NO ENTIENDO


Ahora no entiendo nada,

solo porque tal vez

no toca entender nada.


Así como el río desea agrandarse

al abrazar la inmensidad del mar,

debo abandonar un rato el mundo,

y colmar mi mente de vacío

para inundarme del mar tronante

del sosiego que brama

en la quietud de mi alma.


Mejor quizás que no entienda.

Porque puede que solo toque

escuchar en silencio el corazón. 

LLENARME DE VACÍO




LLENARME DE VACÍO


Ahora me siento 

demasiado inflado de rutina,

y de un mundo que se dirige

tan rápido al abismo.


A un océano imparable

de desdicha y desconcierto,

en que no se escucha nunca

el dulce concierto del corazón,

cuando se desnuda

al inmenso amor de vivir.


Por eso, descanso del tiempo,

salgo de la gravidez inhumana

de una ciudad de pájaros cuyas alas

se cortaron antes del momento,

y me colmo de mi vacío.


Para que el mar 

inmensamente pequeño

de mi ser me aguarde

más allá de las miradas cabizbajas,

inundadas de cemento y tristeza,

que pueblan ahora las calles.


Me lleno de vacío

para colmarme de mi corazón,

mientras se me llena el alma

de lo que soy,

vacío del resto.