VIDA MARAVILLOSAMENTE INCONSTANTE
Hace algún tiempo quería
que todo fuera en línea recta.
Mi camino, sin demasiadas curvas.
Demasiado miedo de los accidentes
y los acíbares de un destino
futuro que no acababa de llegar.
Ahora, que estoy aprendiendo a caminar
por caminar, sin más, me pregunto
por qué he de preocuparme
sobre dónde caerá mi siguiente pisada.
¿Acaso el río sigue una senda recta
en su encuentro glorioso con el mar?
¿Acaso la lluvia llega sin que la desencadene
una tormenta antes?
Entonces, ¿por qué mi camino
ha de ser erróneo por las curvas,
si la misma naturaleza es curva,
como la hojarasca que cae
de los árboles en otoño?
En este momento, soy el momento.
Y dejo sin más que mi vida fluya,
maravillosamente inconstante.
Con sus curvas y desperfectos,
la vida, maravillosamente inconstante.






