MÚSICA PARA EL ALMA

domingo, 21 de junio de 2026

LLUEVE LA VIDA




LLUEVE LA VIDA


Ahora hay tormenta.

Sin embargo, no quiero

que amaine esta dulce tempestad.


Porque llueve a borbotones la vida.

Y se incendia de verbo

la aparente quietud

de las cosas cotidianas.


Más allá de la lluvia que moja

al diluviar las aceras,

e impregna de petricor la tierra.


Hoy llueve la vida,

mientras se me inunda

el alma de belleza de poesía.


No quiero que pare esta tormenta,

mientras siga lloviendo

a borbotones la vida.


 

DEMASIADAS ESPERAS


 

  

DEMASIADAS ESPERAS

 

            

            Ahora contemplo la ciudad que emerge afuera de mi ventana. Una cola de gente aguarda unos minutos la llegada del bus. Algo cotidiano. Algo mundano. Una de las tantas acciones que llevamos a cabo en nuestra cotidianidad. Sin embargo, mientras los observo no puedo evitar que me venga una pregunta, quizás algo tonta, a la mente: ¿no podríamos extrapolar esta espera normal a cuantas hacemos, casi de forma inconsciente, a lo largo de toda nuestra vida?
            Acabo de soplar cuarenta y una velas. Según la esperanza de vida, me hallo en el ecuador de mi vida. En el verano de mi existencia, si lo miramos desde un punto de vista espiritual. Sin embargo, a veces, siento como si una cohorte invisible de sombras se cerniera sobre mi espíritu y tratara de eclipsar mi luz. Me invita a seguir la senda del rebaño, la carrera hacia lo que siento que llega a ninguna parte. Y no puedo evitar sentir aquello que quizás se conoce como desconcierto e incertidumbre.

            Ahora bien, si soy sincero, en ese momento de duda que aparece cual faro de lucidez en un laberinto de decisiones fútiles. En el silencio es cuando ya me encuentro donde quiero estar. Conmigo. Sin las expectativas de mi empresa o de un mercado que me empuja a un precipicio de cifras y productividad donde poco importa el ser. Ahora yo, conmigo. Aquí. En el regalo de mi presente, siento que llevo demasiado tiempo esperando. Porque, tal vez, ya tengo todo lo que esperaba. Mi verdad. Que no espera. Que simplemente es.

DIOS SIEMPRE ESTÁ CONTIGO




DIOS SIEMPRE ESTÁ CONTIGO


Afuera hay mucho, demasiado ruido.

Cuesta mucho escuchar el mar

entre tantas interferencias infoxicadas.


Pero Dios está contigo.


El silencio es un privilegio

entre tanta prisas sin sentido.


Y muchas veces la previsión meteorológica

estival no coincide con el estado

sempiternamente umbrío del corazón.


Triste, taciturno y en plena desazón

en un desconcierto de acordes,

que no concuerdan con la música

templada y sosegada del ánima,

cuando es río que fluye sin más

a engrandecerse en el océano.


En las sombras sin aparente salida

en túneles de rutina

y extenuante cotidianidad.


En un invierno que no parece

materializarse en primavera al equinoccio.


En el camino al supuesto espejismo

que supone ser uno mismo.


En la utopía de existir más allá

de la productividad y las cifras.


Ahí, en donde a veces no se busca.

Y en donde siempre te encuentras.

En la luz que emana de tu pequeño

incendio de verdad,

y tus olas de pelágica nobleza.


Ahí, sin más puente

que tu alma desnuda,

sin disfraz mundano.


Solo contigo y lo que eres

en ti más allá

de lo que te dice el mundo.


Ahí. Dios está contigo.


Aunque no amanezca siempre

en la mirada pese al Sol.


Ahí, en donde te encuentras,

ahora mismo, en tu regalo de presente,

Dios está siempre contigo.


miércoles, 17 de junio de 2026

LENTITUD Y SILENCIO




LENTITUD Y SILENCIO


Lentitud y silencio.

El camino no puede admirarse

si la prisa toma las riendas.


Y en el ruido cotidiano

no se puede escuchar el mar

que encierra la belleza del alma,

clara y natural.


Lentitud y silencio.

Tal vez, todo corre demasiado.

Y en la sintonía genuina del corazón

no caben las interferencias mundanas.


Por eso, cuando te sientas cansado,

détente y escucha la vida,

sin más.


En perfecta lentitud

y en perfecto silencio.

RE-CREARNOS

 



RE-CREARNOS

 

            Todos somos estrellitas fugaces de distinto brillo e intensidad. Astros de conciencia que, al desnudar su resplandor, encienden las mentes que vibran en su misma sintonía universal. Supongo que eso es lo que en realidad implica que las almas despierten a su infinitamente pura y genuina raíz. Aquella que quizás se esfumó un rato cuando trataron de eclipsar, sobre todo en nuestra infancia, esa lucecita de poesía que se pregunta por el misterio tras la aparente sencillez de las cosas y cuya duda es faro en nuestro viaje por los inciertos mares de la existencia. Cuando aún era posible volar sobre los lápices o navegar hacia otras tierras a lomos de la imaginación, sin más barco que el recreo de nuestra fantasía. Y es maravilloso. Saber que todo eso es cierto y que todos somos ciertos. Que somos verdad única en un todo universal. Y que aún, en momentos como hoy, hay tiempo para volver a ser esa luz de otrora y ahora. Para  recrearnos. Y re-crear. 

domingo, 14 de junio de 2026

TESTAMENTO


 



TESTAMENTO

 

            Hoy quiero dejar por escrito un humilde testamento. No voy a alargarme demasiado. Solo deseo que, en unas pocos líneas, mis días persistan más allá de los calendarios, cuando mi alma parta hacia otro cuerpo, hacia otro ser. Solo quiero que, después de mí, tal vez estas palabras no se esfumen como la lluvia cortada en la acera cuando amaina la tormenta. Como el petricor que se diluye cuando el verano vuelve a agostar los campos. Quiero que este verbo perviva más allá de mi acción. Por eso, quiero que esta pequeña reflexión sirva a modo de pequeño testamento, cual testimonio de mi breve y casi invisible paso por este mundo. Para que algún recuerdo sincero y amigable me albergue y perpetúe en su también ínfimo instante, tal vez. Para que mis ríos de verbos y abrazos encuentren desembocadura en algún océano de nostalgia, cuando ya mi caudal de vida se haya extinguido. Por eso, hoy escribo mi pequeño testamento y les deseo a todos “hasta la vida”.

sábado, 13 de junio de 2026

LA HISTORIA DE TU DESNUDEZ




HISTORIA BREVE DE TU DESNUDEZ


Te imagino ahora.

Estás a una nostalgia de distancia.



Tu desnudez de entonces,

de cuando éramos río de caricias

con desembocadura en el deseo,

es ahora un libro abierto

de milagros que aún mis manos

quieren seguir leyendo,

palmo a palmo,

línea a línea,

arrumaco a arrumaco.


Es cobijo en la tormenta,

verano en el invierno cotidiano

de mi lóbrega existencia.


Y solo quiero, a veces,

que vuelva a ser primavera

en nuestros cuerpos,

mientras fecundamos la tierra

de nuestros abrazos en las ganas.


Así es ahora la breve historia

de tu melancólica desnudez,

cuando la releo a solas

en las páginas de mi soledad.


A una nostalgia de distancia,

sigue resonando el eco

de tu historia  desnuda.