BARQUITOS DE PAPEL
Ahora mis versos son frágiles,
livianos, ingrávidos
como barquitos de papel,
cuyos velámenes de melancolía
se hallan a merced
de la corriente marina
e inmensa de tu abrazo,
ahora ausentemente poético.
Y mi verbo parece zozobrar
en un mar cuyas olas
son solo embestidas de nostalgia,
que imagino mientras naufrago
dulcemente en los pecios
de anhelarte, de suspirarte, de recordarte.
Pasan los días, que se persiguen
iguales en tardes que desangran
en un tiempo que siempre
duele cuando no pertenece
a algún segundo tuyo.
Y aun así, no me importa
demasiado lo que pueda ocurrir.
Quiero volver a habitarte
como entonces,
cuando tu cuerpo desnudo
desembarca grácil y marino
en las costas de mis manos
abiertas a tu geografía,
cual río de deseo que se agranda
en tu océano de ternura.
Aun en frágiles barquitos de papel.
Aun en mis poemas a la deriva
de tu nostalgia,
quiero volver a amarte.






