MÚSICA PARA EL ALMA

sábado, 27 de junio de 2026

SENCILLO RECORDARTE




SENCILLO RECORDARTE


Dicen que recordar viene a ser

algo así como volver al corazón.


Por eso, es sencillo recordarte.

Porque siempre retornas

en mi momento al alma.


Mientras en cada segundo

vuelves a pasar por mi corazón.


Sencillo, recordarte. 

NO SOMOS MUCHO




NO SOMOS MUCHO


Lo que somos, supongo

que no es ni demasiado

ni mucho.


En los mapas del mundo

somos poco menos que una mota

de polvo en las cartografías.


Y ni qué hablar de la sinuosa senda

que atraviesa nuestras almas.


De esas nadie sabe, salvo nosotros

cuando nos recorremos la vida,

palmo a palmo, desnudez a desnudez,

como el mar cuando ensancha

el caudal de un río

que parece ansioso

por saber su camino

a la inmensidad oceánica.


Como nuestros corazones

cuando se inundan

de un clamoroso silencio,

de cuyos acordes

solo sabe nuestra música

de arrumacos, abrazos y miradas

que cuentan nuestra historia,

aun sin palabras.


No somos mucho, pero ahora

nos basta con nosotros.


Yo lo sé. Tú lo sabes.

Nosotros lo sabemos.


No somos mucho para el mundo,

pero somos todo para nuestro mundo.

viernes, 26 de junio de 2026

SIN EL MUNDO




SIN EL MUNDO


Sin el mundo.

Ahora estoy tranquilo

solo, en el mundo,

pero sin el mundo.


En mi silencio, el alma retruena,

como una dulce tormenta de quietud

que me inunda de mar el corazón.


Y en un momento, solo y mío,

sin el mundo, soy el mundo.


Tranquilo, soy el mundo. 

jueves, 25 de junio de 2026

DEMASIADO TIEMPO PARA OTROS TIEMPOS




DEMASIADO TIEMPO PARA OTROS TIEMPOS


Demasiado tiempo para otros tiempos. 

Llevas toda la vida

siguiendo los acordes

de una armonía ajena,

y cuando irrumpe el silencio

en tu habitación,

tal vez te preguntas:

¿dónde ha quedado mi música?


No te preocupes. Aún hay tiempo

para que dejes atrás otros tiempos

y pertenezcas a tu tiempo.


Dejes de ser lámpara

de noches ajenas,

y te conviertas en el faro

de tu barco existencial

en el océano incierto,

pero maravilloso, de la vida.


Escucha tu alma, sin ruido.

Y el corazón entonces

empezará a latir en cada paso

de tu camino propio,

sin desvíos.


Sin otros tiempos

que malgasten tu valioso instante.


En este momento, sé tu momento.

miércoles, 24 de junio de 2026

VIDA MARAVILLOSAMENTE INCONSTANTE




VIDA MARAVILLOSAMENTE INCONSTANTE


Hace algún tiempo quería

que todo fuera en línea recta.


Mi camino, sin demasiadas curvas.


Demasiado miedo de los accidentes

y los acíbares de un destino

futuro que no acababa de llegar.


Ahora, que estoy aprendiendo a caminar

por caminar, sin más, me pregunto

por qué he de preocuparme

sobre dónde caerá mi siguiente pisada.


¿Acaso el río sigue una senda recta

en su encuentro glorioso con el mar?


¿Acaso la lluvia llega sin que la desencadene

una tormenta antes?


Entonces, ¿por qué mi camino

ha de ser erróneo por las curvas,

si la misma naturaleza es curva,

como la hojarasca que cae

de los árboles en otoño?


En este momento, soy el momento.

Y dejo sin más que mi vida fluya,

maravillosamente inconstante.


Con sus curvas y desperfectos,

la vida, maravillosamente inconstante. 

domingo, 21 de junio de 2026

LLUEVE LA VIDA




LLUEVE LA VIDA


Ahora hay tormenta.

Sin embargo, no quiero

que amaine esta dulce tempestad.


Porque llueve a borbotones la vida.

Y se incendia de verbo

la aparente quietud

de las cosas cotidianas.


Más allá de la lluvia que moja

al diluviar las aceras,

e impregna de petricor la tierra.


Hoy llueve la vida,

mientras se me inunda

el alma de belleza de poesía.


No quiero que pare esta tormenta,

mientras siga lloviendo

a borbotones la vida.


 

DEMASIADAS ESPERAS


 

  

DEMASIADAS ESPERAS

 

            

            Ahora contemplo la ciudad que emerge afuera de mi ventana. Una cola de gente aguarda unos minutos la llegada del bus. Algo cotidiano. Algo mundano. Una de las tantas acciones que llevamos a cabo en nuestra cotidianidad. Sin embargo, mientras los observo no puedo evitar que me venga una pregunta, quizás algo tonta, a la mente: ¿no podríamos extrapolar esta espera normal a cuantas hacemos, casi de forma inconsciente, a lo largo de toda nuestra vida?
            Acabo de soplar cuarenta y una velas. Según la esperanza de vida, me hallo en el ecuador de mi vida. En el verano de mi existencia, si lo miramos desde un punto de vista espiritual. Sin embargo, a veces, siento como si una cohorte invisible de sombras se cerniera sobre mi espíritu y tratara de eclipsar mi luz. Me invita a seguir la senda del rebaño, la carrera hacia lo que siento que llega a ninguna parte. Y no puedo evitar sentir aquello que quizás se conoce como desconcierto e incertidumbre.

            Ahora bien, si soy sincero, en ese momento de duda que aparece cual faro de lucidez en un laberinto de decisiones fútiles. En el silencio es cuando ya me encuentro donde quiero estar. Conmigo. Sin las expectativas de mi empresa o de un mercado que me empuja a un precipicio de cifras y productividad donde poco importa el ser. Ahora yo, conmigo. Aquí. En el regalo de mi presente, siento que llevo demasiado tiempo esperando. Porque, tal vez, ya tengo todo lo que esperaba. Mi verdad. Que no espera. Que simplemente es.