ESTACIONES
Amanece el otoño en mi ventana,
y aunque se avecina un invierno
con previsión de ventisca
en lo más insondable del corazón.
Quizás más allá de las aceras,
hasta rozarme el alma
aterida de soledad y tristeza,
resurge siempre,
entre las hojas caídas
como memorias olvidadas
en el fondo de algún recuerdo,
una primavera de belleza,
verso y poesía marina.
Aunque amanece el otoño,
ahora en mi mirada de abril
resurge el verano de una metáfora
que se abre paso entre túneles
de diciembre sin resonancia
en el silencio de los muertos
de piel desnuda, palpitante
y ausente más allá de un latido
sordo entre el ruido mundano.
Y como pueden observar,
sentado, desde mi ventana,
observo el paso de mi vida,
sin más, a través de todas
las estaciones de la vida.
Con ganas siempre de que amanezca
mañana otra vez la primera
en lo insondable de mi alma.
Pese a que el otoño en mi ventana
anuncia otro duro invierno de nostalgia.






