YA ERES
Ya eres sin la suma
de lo que dicen que eres.
Eres y estás presente.
Ahora ya eres.
Y solo te necesitas a ti.
Contigo, el mundo
casi siempre sobra.
Nada más, porque ya eres
sin que sumen lo que eres.
No existe más belleza que atrapar los sonidos del mundo en unas palabras y ahondar en sus misterios por medio de las palabras de un poema.
YA ERES
Ya eres sin la suma
de lo que dicen que eres.
Eres y estás presente.
Ahora ya eres.
Y solo te necesitas a ti.
Contigo, el mundo
casi siempre sobra.
Nada más, porque ya eres
sin que sumen lo que eres.
PASAJERO
Breve, fugaz, efímero.
Mi paso por el mundo,
breve, fugaz, efímero.
Y pasajero, como todo
lo que sucede
para dejar de sucederse.
Pasajero, volátil, transitorio.
Como todo en la vida,
no soy más que un pasajero
del tren de la existencia
que en alguna estación
de lo incierto habrá de apearse,
para siempre o para nunca.
¿Quién lo sabe a ciencia cierta?
Pasajero de todo, y de nada.
Pasajero del mar y el viento,
cuando llueve o truena.
Y de este momento,
y de este poema, al fin,
también pasajero.
Solo soy un pasajero ahora más
de la vida por la que viajo.
EL MILAGRO DE HOY
Ayer ya todo fue.
Ya fueron, ya fuimos,
y solo en la nostalgia habita
lo que pudo ser y no fue
más que ola sin corriente marina.
Empujada hacia ninguna parte,
como la vida cuando solo conduce
hacia el final de lo que nunca
tuvo un principio quizás.
Mañana no se sabe
si habrá también mañana.
Si serán, si seremos
algo más que una ciudad
de soledad en un universo
de monotonía, urbanidad y rutina.
Por eso, reivindico
el milagro de hoy.
Ahora, hoy.
Momento en el que son.
Momento en el que somos.
Y el mar sí que llega
a tocar el alma oceánica.
Grande, majestuoso
como el momento de ahora.
En el milagro de hoy.
VIDA COMO RESPUESTA
Ante las sombras, y la tristeza
y el cielo que parece siempre
inundado de tormenta y melancolía,
siempre respondo con todo:
siempre respondo
con la luz de mi vida
en el amanecer de mi alma.
SIN OCURRENCIAS
Ahora se me ocurre
que ocurramos, sin más.
Que atravesemos la melancolía
de los versos y seamos
poesía marina en nuestros cuerpos.
Sin ocurrencias.
Solo que acontezca
la desnudez en el arrumaco.
Y las letras tengan nombre,
así como al viento lo empuje
el cálido huracán del deseo
en una dulce tormenta de cariño.
Ahora se me ocurre
que ocurramos, sin más.
Sin ocurrencias.
Solo tú conmigo.
Solo yo contigo.
Nosotros, ahora,
sin ocurrencias.
AMAR DIFERENTE
Ahora quiero amarte diferente.
Quiero que nos queramos diferente.
Sin demasiados apegos,
como dos aves de paso
cuyo tránsito se escoge
para rodar por el viento
de las alas del deseo,
pero con almas distintas.
Porque somos dos olas de pasión
en un océano de desnudez
al nadar en nuestro deseo.
Quiero amar diferente.
Quiero quererte diferente.
Por eso, ahora solo te necesito.
Para que vengas cuando quieras,
a que nos amemos diferente.
SIN ENTENDER NADA
Ahora no entiendo nada.
Y sin embargo, lo entiendo todo.
Porque el mundo es más abierto,
cuando está todo por aprender,
sin entender nada.
El mar del conocimiento
y del alma por descubrir,
sin entender nada.