SOMOS TODO, DE NADIE
Somos nadie. Una pizca
de universo entre millones
de chispas cuyo brillo, a veces,
se eclipsa en una rutina
oscura y sin mucha vida
entre demasiados fantasmas.
Somos nadie. Y sin embargo,
entre nosotros, no nos hace falta
otro pronombre.
Ellos se vuelve banal.
El mundo deja de ser mundo,
cuando estamos para sernos.
Después de ser nadie,
seguimos siendo nadie, cierto.
Pero entre nosotros dos,
somos todo, de nadie.






