MÚSICA PARA EL ALMA

domingo, 2 de agosto de 2026

DEJA QUE LLUEVA




DEJA QUE LLUEVA


Deja que llueva. No te preocupes.

A veces, la tormenta

no tiene por qué ser mala:

solo llega, solo embiste

para limpiar todo lo malo.


Y se necesita un huracán

de catarsis que arramble

una ciudad llena de fantasmas,

hastío, cansancio y sombras

para que amanezca de verdad.


Deja que llueva, aunque duela

esa tempestad que no sabe

de borrascas ni paraguas.


Deja que arrecie esa tormenta

de duda en tu corazón

para que no haya más interferencias

demasiado cotidianas y mundanas

en tu alma fluvial que ansía

encontrar su senda marina.


Y así amanezca al compás

del brillo de tu mirada.


Deja que llueva

para que mañana amanezca

mejor en tu alma. 

viernes, 31 de julio de 2026

YA NO BUSCO EL CIELO





YA NO BUSCO EL CIELO


Antes quería llegar alto,

subir la montaña más alta,

escalar hasta el último peldaño

de alguna cima corporativa,

y estirar hasta la extenuación

mi aliento para que se convirtiera

en hálito

de éxito y oropel.


Sin duda, me equivocaba.

La grandeza verdadera

no se halla en las grandes cosas,

sino en las pequeñas cosas

que hacen grande la vida.


Ya no busco el cielo,

porque la vida por sí sola

es un río de pasión que desemboca

gigante y genuino en el océano

del alma cuando suena

de verdad el corazón,

sin el ruido infame del mundo.


Ya no busco el cielo,

porque ya estoy en el cielo.


Conmigo, pequeño, humano, 

y perfectamente imperfecto,

ya estoy en el cielo.

 

viernes, 24 de julio de 2026

BARQUITOS DE PAPEL




BARQUITOS DE PAPEL


Ahora mis versos son frágiles,

livianos, ingrávidos 

como barquitos de papel,

cuyos velámenes de melancolía

 se hallan a merced

de la corriente marina

e inmensa de tu abrazo,

ahora ausentemente poético.


Y mi verbo parece zozobrar

en un mar cuyas olas

son solo embestidas de nostalgia,

que imagino mientras naufrago

dulcemente en los pecios

de anhelarte, de suspirarte, de recordarte.


Pasan los días, que se persiguen

iguales en tardes que desangran

en un tiempo que siempre

duele cuando no pertenece

a algún segundo tuyo.


Y aun así, no me importa

demasiado lo que pueda ocurrir.


Quiero volver a habitarte

como entonces, 

cuando tu cuerpo desnudo

desembarca grácil y marino

en las costas de mis manos

abiertas a tu geografía,

cual río de deseo que se agranda

en tu océano de ternura.


Aun en frágiles barquitos de papel.

Aun en mis poemas a la deriva

de tu nostalgia,

quiero volver a amarte.


martes, 21 de julio de 2026

EN LETRA GRANDE




EN LETRA GRANDE


En letra grande, mi nombre,

mi huella, mi camino.


Marino, celestial, aéreo, etéreo.

En letra grande, en mi alma,

mi nombre, mi ser desnudo:

poesía humana,

en letra grande. 

lunes, 20 de julio de 2026

ESCRIBIR



ESCRIBO


Escucho mi silencio.

Y el mar acarrea sus ecos

a la música de mis relojes

sin cadenas en el tiempo

mundano de la ciudad.


Escribo, porque mi corazón

canta con los acordes de la belleza.


Y mi alma grita poesía.

Por eso, escribo. 

domingo, 19 de julio de 2026

ATESORAR LA VIDA ES MEJOR




ATESORAR LA VIDA ES MEJOR


Muchas veces siento que acarreo momentos,

cual losas de horas,

mientras la vida pesa,

como la gravedad sobre el mundo

y las hojas cuya primavera

se desploma de los árboles

al llegar septiembre.


Mientras se desangra dulcemente

el verano en jirones de nubes

que presagian la nueva estación.


Y ya no quiero eso.

No quiero que siga pesando

cada segundo y que se sienta

cada minuto como el castigo

invisible con el que azotan

los relojes a un tiempo

que no sé muchas veces si pasa.


Por eso, hoy cambio de verbo.

Y hablo de atesorar

cada instante, 

como la belleza

cuando se reconoce transparente

en la poesía desnuda

y marina del alma.


Sin duda, hoy ya no quiero,

seguir acarreando la vida.


Atesorarla es lo mejor.


MI HUELLA




MI HUELLA


Mi huella. Mi humana huella

ahora es algo más 

que una pisada del camino.


Es universal, oceánica, mágica.

Inmensa en mi álmica

y vasta pequeñez.


Mi huella ahora es camino,

y salto, y vuelo hacia la plenitud

de encontrarme en mi senda.


Con mis pies atados al alma.

Mi huella. Mi humana

universal y oceánica huella.