QUIZÁS NO TE ACUERDAS
A lo mejor ya no te acuerdas,
pero en algún momento
salimos del mundo a encontrarnos.
Y era maravilloso elevar
los pies en las aceras,
como quien toca suavemente
en el piano la melodía
armónica de la belleza.
Entonces, tocábamos la fantasía,
con los dedos sutiles del verso,
en las finas líneas de nuestra piel.
Tal vez ya no te acuerdas.
Te has olvidado
de que sucedimos más allá
de los acontecimientos cotidianos
y cansados de la rutina.
En ese instante en que las miradas
atracaban en los ojos como barcos
de un muelle arrebolado de cariño,
en una tarde cuya noche
parecía escaparse en los besos.
La caricia traspasaba la letra,
y nuestra desnudez era parapeto
dulce y tierno de arrumacos,
más allá de la guerras urbanas
de una ciudad sin tregua
para las almas.
A lo mejor ya no te acuerdas
de lo que fuimos,
y seguimos siendo en el estrepitoso
silencio ausente de este poema.
Pero descuida, ahora basta
con que yo a solas te piense
para que volvamos a ser.
Aunque quizás tú
ya no te acuerdes de nosotros.




























