SUCESO PROPIO
Acabo de suceder.
He pasado como algo más
que tiempo efímero en un reloj.
Se me ha detenido el corazón,
y no me he muerto.
El mar seguía rompiendo
entonces como las de ternura
en las orillas del encanto.
Y mi alma ha seguido cantando,
mientras todo sucedía.
Y llovía a cántaros la vida
en la otra punta de la belleza:
la poesía.
Mientras me diluía un rato
en el verso y mi corazón
se detenía a contemplar,
al compás de mi alma.
En mi suceso propio,
mío, conmigo.
Solo, en mi suceso propio.
