LEJOS, QUIZÁS, EL MAR
El mar parece lejos
entre tanta selva de cemento
y ríos de rutina que nunca
desembocan en un océano
distinto a una urbe
de sueños enjaulados en oficinas.
El mar parece quedar lejos,
pero basta con que vuelva
a latir el alma un momento,
en silencio, sin más armonía
que la música acompasada
del corazón en calma
para que vuelva a rugir,
sin que muchos lo escuchen.
Me basta con que lo acerque
ahora un poema que atraca,
cual navío de corrientes añiles
y mágicas,
en un puerto
de singladuras que nunca
emprendieron viaje.
Lejos, quizás, el mar.
Hasta que la poesía
vuelve a mirarme.
Y vuelve a inundarme
un océano de belleza el alma.
Lejos, solo quizás, el mar.

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