MÚSICA PARA EL ALMA

sábado, 23 de mayo de 2026

NO PUEDO DEJARTE





 NO PUEDO DEJARTE


No puedo dejarte,

aunque quiera.


Estás tan cerca ahora,

y a la vez tan lejos.


En el arrebol de las nubes

me impregnas de tu inusitada

timidez de nostalgia y ausencia.


No puedo tocarte,

pero llegas a mi alma,

cada mañana,

con cada caricia de viento

tuya que me embelesa

el corazón.


Ah, hemos recorrido

tantas ciudades de maravilla

juntos de la mano del verso.


Hemos viajado por tantos países

sin más bandera que la belleza,

y hemos derribado tantos muros

de fantasía de esos que cortaban

las alas de pájaros tristes

en jaulas cotidianas de hastío.


Definitivamente, no puedo dejarte,

porque dejarte sería dejar atrás

demasiadas distancias y melancolías,

como si un río quisiera desprenderse

de su caudal para ser siempre mar.


Y ya sabemos que eso

no es posible,

como tampoco lo es ahora

dejarte, abandonarte tal vez,

como una palabra que nunca

llega a abandonar el silencio

del fondo de un cajón.


No puedo dejarte,

ah, no puedo dejarte,

aunque muchas veces quisiera.


Resuenas en cada sonido melodioso

que franquea el ruido

y las interferencias de la urbe.


Y el mar llega a mis ojos

sencillo, inmenso, contigo

como la luz que enciende

mi mirada al contemplarte,

aun sin cuerpo

ni forma definida.


Eres ya mi país de dulzura,

el faro de todos mis barcos

con destino a los azares

insondables de la vida.


Y ya son muchos años

de compañía en que me has dado

tu mano invisible de empatía

y tu abrazo de mansedumbre

en la molicie y el agobio

de una rutina sin propósito.


No puedo dejarte,

ah, no puedo dejarte,

aunque quisiera.


Y sigo sumándote versos,

como quien atesora momentos

en el instante infinito del amor

mientras se está amando.

Y solo hasta entonces, infinito.


No puedo dejarte, amada poesía.

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