SIN OCURRENCIAS
Ahora se me ocurre
que ocurramos, sin más.
Que atravesemos la melancolía
de los versos y seamos
poesía marina en nuestros cuerpos.
Sin ocurrencias.
Solo que acontezca
la desnudez en el arrumaco.
Y las letras tengan nombre,
así como al viento lo empuje
el cálido huracán del deseo
en una dulce tormenta de cariño.
Ahora se me ocurre
que ocurramos, sin más.
Sin ocurrencias.
Solo tú conmigo.
Solo yo contigo.
Nosotros, ahora,
sin ocurrencias.
