
ANDAR POR LOS AÑOS
Andar por los años.
Pasar como el polvo
en las esquinas de los desvanes,
y marcharse como la ciudad
al caer la noche.
Todo queda en silencio
bajo las aceras.
Y duermen quizás los recuerdos
en la tenue luz de una farola
que ahora se apaga cansada

Andar por los años,
heredar las arrugas
como quien recibe
la vida a golpes de calendario,
y sangrar melancolía
cuando la fiebre de la nostalgia
ataca sin resfriado la memoria.
Degradarse, ir diciendo adiós.
La vida es, tal vez,
aprender a andar por los años.
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