EL MILAGRO DE HOY
Ayer ya todo fue.
Ya fueron, ya fuimos,
y solo en la nostalgia habita
lo que pudo ser y no fue
más que ola sin corriente marina.
Empujada hacia ninguna parte,
como la vida cuando solo conduce
hacia el final de lo que nunca
tuvo un principio quizás.
Mañana no se sabe
si habrá también mañana.
Si serán, si seremos
algo más que una ciudad
de soledad en un universo
de monotonía, urbanidad y rutina.
Por eso, reivindico
el milagro de hoy.
Ahora, hoy.
Momento en el que son.
Momento en el que somos.
Y el mar sí que llega
a tocar el alma oceánica.
Grande, majestuoso
como el momento de ahora.
En el milagro de hoy.

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