MÚSICA PARA EL ALMA

martes, 3 de enero de 2012

DESPEDIDA



DESPEDIDA

Se despiden. Marcos se ha de marchar de misión humanitaria a un país remoto, y la nación ocular de Elena se anega en lágrimas, como si un diluvio de tristeza barriera de sus pupilas el intenso fulgor que resplandecía hasta hacía unos momentos. Tiene miedo de quedarse abrazada al último gramo de calor y ternura que le deparó la otra noche con Marcos, cuando la puerta todavía no se había cerrado.

- Temo que no vuelvas nunca Marcos.
- No te preocupes. Retornaré a esta tierra antes de que se asiente el invierno en tus cabellos, querida mía.
- Lo dices con tanta certeza que propicias que toda mi preocupación se disipe.
- Al amor lo fecundan raíces resistentes a cualquier vendaval, mi querida Elena.

Se dicen adiós. Sus cuerpos entrelazados son como barcos que evitan la zozobra anclando sus naufragios en las orillas del cariño. Se resisten a marcharse el uno del otro, pero llega el tren que ha de llevar a Marcos a su destino final. El sabor agridulce de la despedida impregna las húmedas aceras.

-Hasta luego, cariño.
-Hasta luego, Elena. Siempre estaré contigo.
-Te echaré siempre de menos Marcos, hasta que vuelvas.

Lleva ya bastante tiempo esperando. Aquel luego que oyó lleva retumbando algunas tardes más de lo esperado en lo más profundo de su recuerdo. El cielo lleva algún tiempo en obras en su desdichada mirada. Se sienta cada tarde en la estación para ver cómo los demás van y vuelven en un imparable vaivén de abrazos y palmas agitadas diciendo adiós. Los rumbos y los horarios de los trenes cambian, pero su mirada sigue teniendo un único destino en el que posarse como un canario en los columpios de su jaula: los ojos azabache de Marcos. Mira cabizbaja al suelo, y algo parece caer de su bolsillo. La foto que se hicieron juntos antes de que partiera, y sobre ella una cana. El invierno ha llegado a sus cabello. Y no ha habido verano en el que haya olvidado ese gramo de calor que aún puebla su almohada. Elena lo seguirá echando de menos, aunque ya no vuelva.

LOS SUEÑOS HUMANOS



LOS SUEÑOS HUMANOS

Los sueños tienen piernas.
Se despiertan cansados
a las siete y media.

Madrugan, y les cuesta
abrir los ojos al asfalto.

Tienen tiempo.
Son como tú,
y como yo,
y como los árboles
sobre los que llueve
algo más que un diluvio
cuando se derraman
poemas a la primavera
de sus hojas inquietas.

Los sueños tienen corazón,
y pulmones de tinta
que absorben todo el aire
que le puede quedar al paraíso
dentro de un bolsillo.

Los sueños son como él
que espera en un banco
el beso a los pechos
de quien quiere
que se ha perdido
entre el tumulto.

Y como tú, y como yo.
Humanos, los sueños humanos.

lunes, 2 de enero de 2012

DÉJENME LA PAZ



DÉJENME LA PAZ

Déjenme la paz
para escribir sobre la paz.

Un poco de silencio
para vivir las palabras
como las compañeras
inseparables de una historia
que se impregna de asfalto,
calores arrastrados de casa,
y tristeza tranquila sobre el verso.

Déjenme la paz
para escribir sobre la paz
de estar solo conmigo.

CORRE MÁS EL AGUA



CORRE MÁS EL AGUA

Corre más el agua
que la transparencia
sutil de la idea.

Y, a veces, se va
como la arena entre los dedos
de la infancia.

Dura lo que una vela
sobre la tarta, y el viento
sobre las hojas de los pinos
silbando.

Lo suficiente
para escribir otro poema.

domingo, 1 de enero de 2012

SOY UN PUNTO MUERTO



SOY UN PUNTO MUERTO

Soy un punto muerto
en el universo,
que espera tener
su seguido en alguna galaxia
humana sobre la que orbitar.

Y escribir una historia
del polvo para el polvo.


EL LUGAR DE LOS SUEÑOS



EL LUGAR DE LOS SUEÑOS

El lugar de los sueños
es otra parte lejos
del barullo y los caminos
de asfalto sin horizonte.

Es otro, más allá
de donde la vista
alcanza despierta
a columbrar el mediodía.

Porque se cansan los sueños
de andar tanto sobre la pupila,
cuando no hay paraíso
que empaquetar en un bolsillo
que solo da fe de facturas,
y alquileres de astronaves
invisibles hacia la calma

El lugar de los sueños
es otra parte,
lejos de esta ciudad.

BUSCO OTRO PAISAJE



BUSCO OTRO PAISAJE

Busco otro paisaje
que me aleje de los pasos
asfaltados de los sueños
cansados de la rutina.

Cierro la ventana
de mi silencio.
Y en mis palabras
viajo sobre un puente
de poesías hacia la calma.

Porque mientras duerme
la ciudad, busco otro paisaje
para nacer de nuevo.