ESCUCHO DE VERDAD
Ahora escucho. De verdad escucho.
Mi silencio grita más alto
que todos los ruidos del mundo,
y brama mi alma como un río
de dulce tempestad que ansía
desatarse en mi océano de quietud.
Y escucho. Escucho de verdad
un verbo que no habla,
pero conmueve todo alrededor:
los latidos de mi ser,
con toda mi alma en ristre.
Mi silencio ahora grita,
sin las interferencias de la ciudad.
Y escucho, escucho de verdad
a mi vida, con acordes
que desbordan lo cotidiano.
Con toda mi alma
en ristre, escucho de verdad.

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