MÚSICA PARA EL ALMA

viernes, 15 de marzo de 2013

VUELVE CONMIGO



VUELVE CONMIGO

Vuelve conmigo.
Vuelve a mis hojas,
a mi blusa de flores,
a mis palabras de viento,
a mi tiempo de espera.

Vuelve conmigo
como vuelve la nieve
esta tarde a bailar casada
con la acera en pleno invierno.

Vuelve a mis venas,
vuelve a mi sangre.

Y no corras tanto
cuando vengas.

No quiero que te escapes
más de mi recuerdo
como la luz de la tarde
huye de los balcones tiernamente
para enfermarse de otro ocaso.

Vuelve conmigo.
Vuelve a amarme.

jueves, 14 de marzo de 2013

NO VOY A DECIR MÁS

 
 
NO QUIERO HABLAR DEMASIADO

No quiero hablar demasiado.
En lo que pienso ahora
solo tiene un nombre.

Y es amor, y es calle
rodada de deseo
que se agranda y adelgaza
en las esquinas inescrutables
del tiempo y la vida.
 
 Y eres tú
en lo que pienso.

No voy a decir más.
No quiero hablar demasiado.

miércoles, 13 de marzo de 2013

HABEMUS



HABEMUS

Habemus Papam,
habemus desahucios
y el bolsillo vacío
de un Peter Pan desolado
que busca su campanilla
a tientas entre la guerra.

Habemus miseria,
balas en la nuca,
afroditas sin laureles olímpicos
en las esquinas,
y duendes que perdieron
su último tren al paraíso
en manos de la gravedad
triste del mundo.

Habemus. Habemus muchos
desgraciados y querubines
de los escombros.

Y bancos llenos de cajas
sin ahorros en la miseria.

Habemus mundus.

Sin Padre todavía.
Sin demasiado amor
blanco de fumata
y rojo de sangre y desidia.

Habemus...

martes, 12 de marzo de 2013

ESTAR TRISTE



ESTAR TRISTE

Estar triste.
Deshacerme
como el agua
en las rocas cuando la ola
se acaba y no termina
la corriente de dejar la orilla.

Y esperar que suene a susurro
la monótona espera de tu llamada
al otro lado del teléfono.

Estar triste es hermoso,
y a la vez terrible
cuando el amor se queda clavado
en la herida aun abandonándola.

Y hallarte es imposible
sin espejos de recuerdos
que me lleven hasta ti.

Imposible tu piel,
los besos que nunca
me llegaste a dar.

Imposible la letanía
de sombras y nombres
sin causa en la embriaguez
de quererte aún a medias.

E imposible como perseguir
la luz antes del faro.
Tú ya no me miras,
aunque mis ojos te contemplen.
Y en la pupila habitas
como el cigarro que no termina
de apagarse sobre la acera
después de la lluvia.

Estar triste, ya ves,
sirve para perseguir metáforas.

Y acostumbrarme a ti.
Mejor dicho, a tu ausencia.

Terriblemente bella..


lunes, 11 de marzo de 2013

NAVEGO TU RECUERDO




NAVEGO TU RECUERDO

Navego tu recuerdo
ahora que estoy triste,
y no puedo decirte adiós.

Tus manos son como
la seda roja de un telón
cuyo escenario abren
las puertas de un sueño.

Y tu voz se siembra
en mi silencio como los frutos
silvestres que regala la primavera
a la tierra.

Y navego tu olor,
tu esencia, y tu ternura
con las manos en el agua
doblándose hacia tu cuerpo
como el deseo en las orillas
de tu piel.

NO QUIERO QUE ESTE POEMA



NO QUIERO QUE ESTE POEMA


No quiero que este poema
se acabe como el lápiz
o las lágrimas que lo escriben.

No quiero que el sol de grafito
de estos versos tenga punta 2
de Staedtler con la goma del tiempo
como la Milán que borra
las siluetas de otros tiempos mejores.

Tampoco que se agoste
este mapa de caricias,
sueños y geografías inhóspitas
donde mis dedos habitan,
mientras buscan algún rincón
de tu cuerpo donde siempre
sea lunes para tener esperanza.

Por, pienso que volverás
a dar luz a los almendros,
y brillo a las ventanas oscuras
a las que solo asoman
golondrinas de desesperación.

Volverás conmigo
cada vez que te llame
a la belleza y la metáfora.

Volveré a tocarte en una cama
desnuda de flores y ternura.

Y nos acostaremos sobre el tiempo
como adolescentes en un cine
sin que importe mucho el travelín
efímero de la cámara
o la brevedad de la escena
de arrumacos en un teatro
de fábulas.

No quiero que este poema
se acabe en una palabra.

Por ello, te escribo.

Para que seas.
Para que vivas
en mi belleza.

domingo, 10 de marzo de 2013

EN MI CASA DE FLORES



EN MI CASA DE FLORES

En mi casa de flores
hay un balcón de sueños
al que se asoma la utopía.

Una lavadora de nostalgia,
unas sillas de aire
donde se sienta la metáfora
a hablar a solas con el viento.

Bombillas azules
para que el cielo
lo abarque mi estrecho salón.

Y ventanas hacia el olvido
transparente que saquen
toda la ausencia afuera.

Algo de soledad,
y todos los sueños
que gobiernan mi rutina.

Así es ahora
mi casa de flores,
sueños y belleza.