MÚSICA PARA EL ALMA

jueves, 31 de marzo de 2011

TIENES FIN




TIENES FIN

Tienes fin. Lo tienes.
Eres como todas las cosas,
y la humedad de los charcos
que el sol evapora
sin la lluvia.


Tienes fin.
Tienes límites, y fronteras
en esos labios que mis besos
llegaron a rozar aquella noche.

Sin embargo, me basta
con recordarte
para que seas infinita.
Y en mis palabras
te hagas costumbre
de poesía y llanto,
y alegría.

Tienes fin.

Pero no te olvido.

QUE TE VAYAS




QUE TE VAYAS

Moriré. Y seguirás después
amándome. Porque te quise,
te quiero, y te querré,
aun cuando las mortajas
entierren mi voz bajo la tierra.

Costará toda una vida,
y quince mil recuerdos
dejarte atrás,
y que te vayas.

Y no pensar en nosotros.

Moriré.
Y seguiremos amándonos.


AMOR EN CADA PUERTO




AMOR EN CADA PUERTO

Se dice que siempre espera
un amor nuevo en cada puerto.
El mío ya lo renuevo
en tus ojos en cada mirada.

Navegando por la luz
de tus pupilas.

Para que amanezca siempre
una sonrisa en mi rostro.

Tu amor en cada puerto.

miércoles, 30 de marzo de 2011

DAR LAS GRACIAS




DAR LAS GRACIAS

Si no hubiese vivido,
no hubiese escrito
mis lágrimas, y mis alegrías.

No hubiese llorado.
No hubiesen llovido
milagros de agua
sobre mi espalda,
y tampoco hubiese contado
los recuerdos como ahora
los cuento.

Los días tristes aquellos
en los que un rincón del patio
era mi confidente.
Las tardes que morían
dulcemente sobre el horizonte,
y las primaveras que pasaron
siempre a la vera
de mis años,
y mis calendarios arrancados.

Si no hubiese vivido,
no hubiese sentido,
no hubiese mirado,
no hubiese contado,
no hubiese escrito,
no me hubiese estremecido
ante la ternura,
no hubiese temblado.

No hubiese tenido tiempo
para arriesgar,
ni para estar triste,
ni para decir adiós,
ni para mirarme
en otras miradas
ni para contar
otra historia.

Si no hubiese vivido,
tal vez, no hubiese escrito
nunca este poema.

Y sólo puedo ahora
dar las graciar
por haber seguido
mi nacimiento hasta ahora.

Si no hubiese vivido......

NUESTRO NOMBRE




NUESTRO NOMBRE

Nuestro nombre
nadie lo sabe.

No lo encierran
los plásticos,
ni los chips,
ni los registros,
ni las pantallas,
ni los escaparates
que anuncian besos
de Baileys en la mejilla.

Tampoco lo conocen
las figuras de las fotos
de las publicidades,
ni los pasos cansados
que van dejando las calles
sobre su pesado asfalto
de rutina y melancolía.

Porque nuestro nombre
lo saben nuestros ojos,
cuando la pasión los enciende
como luceros,
y huecos de mediodía
a altas horas de la noche.

Y lo sabe
nuestro silencio.
Lo que callamos
en cada abrazo,
y lo que decimos
sin hablar en cada beso.

Nuestro nombre
es sólo nuestro.

Y lo sabemos,
amándonos.

Tan sólo amándonos,
nuestro nombre.

martes, 29 de marzo de 2011

AYER VOLVIERON LOS TEMBLORES

AYER VOLVIERON LOS TEMBLORES

Ayer volvieron los temblores
a la piel, y los dulces
escalofríos de amarse.

La ternura se tornó
algo más que aire enamorado
de mi silencio.

Y compartiste conmigo
la desnudez de lo que callas,
y lo que no dices.

Ayer volvieron los temblores
a recorrer algo más
que las letras.

Me amaste.

SERÁS MÍA




SERÁS MÍA

Serás mía.
En la costumbre
de tocarte, y echar
de menos al despertar
ese tacto de fruta
que tanto néctar dulce
da a mi sudor.

Serás mía.
En la alegría,
en la mirada límpida
de nuestros ojos
embelesados.

En la sangre que corre
ahora más allá de las venas.
En la lluvia que se precipita
sin mojar las flores del balcón
sobre nuestros cuerpos.

En el dulce silencio
de los parques a mediodía,
y el tumulto ensordecedor
de los colegios a las nueve.

Y en cada palabra
que escriba ahora.

Serás mía,
aunque mis manos
no puedan abrasarte
sin quemarte los poros.

Serás mía.

En la poesía,
siempre serás mía.