MÚSICA PARA EL ALMA

sábado, 9 de febrero de 2013

ESTAMOS CON NOSOTROS



ESTAMOS CON NOSOTROS

Estamos con nosotros.
Abrazo todavía caliente,
y la lluvia precipitándose
en cascadas de melancolía
desde los ojos tristes.

Estamos con nosotros,
porque todavía te amo.

Y abrasa la almohada
tu tacto de cereza y amapola
todavía, aunque solo llueva
el tiempo en las raíces
del olvido y la soledad.

Y quede el silencio
como el único verbo
para amar.

A solas,
mientras recuerdo
que todavía
estamos con nosotros.


jueves, 7 de febrero de 2013

TE QUIERO PORQUE TE QUISE



TE QUIERO PORQUE TE QUISE

Te quiero porque te quise.
Porque pude salirme del tiempo
en tu instante,
sin perder de vista los relojes
que terminaban nuestra eternidad
efímera de abrazos.

Y porque nunca supimos
de lo de más,
mientras fuimos de más
en cualquiera de aquellos besos
con sabor a otoño, mar
y tierna melancolía.

Te quiero porque te quise
como eras entonces,
y como no eres, a veces,
ahora.

No me preguntes cómo.
Pero no he logrado todavía
irme de ti
a contar otros cuentos
de caricias.

Decirte adiós,
porque te quise.



TOCO LAS CUERDAS




TOCO LAS CUERDAS

Toco las cuerdas del silencio.
Estás cantándome, y mi voz
lo sabe. El tiempo dulcemente
se torna música y la lluvia
suena a guitarra transparente
mientras cae de tu cuerpo
sudando.

Todavía nos queda un rato
para estar juntos.
Acaba de hacerse de día
en este ocaso. Puedes mirarme
mientras no llegue el amanecer
a despertarte,
guitarra de adios en ristre,
sin mis brazos.

miércoles, 6 de febrero de 2013

NO ESPEREMOS DEMASIADO



NO ESPEREMOS DEMASIADO

No esperemos demasiado.
Ni al tiempo, ni a nosotros.
Ni a que sean otros 
los que lleguen antes
a conocer el mundo de un beso.

No esperemos demasiado
a la caricia.

Amemos.

Amémonos.

martes, 5 de febrero de 2013

SOY LO QUE, A VECES, ERES



SOY LO QUE, A VECES, ERES

Soy lo que, a veces, eres.
Lo que, a veces, cuentas
a tientas y callas.

Lo que te llama mi verbo
triste o mi acento dulce
impregnado de bancos,
ausencia y melancolía.

Y lo que grita mi metáfora
salvaje en busca de la manzana
que nunca debieron adjudicarle a Eva.

Porque soy lo que, a veces, eres.

A veces, simplemente te amo.
A veces, simplemente soy.

SOPLA EL VIENTO




SOPLA EL VIENTO

Sopla el viento
hacia tu costado.

Mis manos te buscan
en esa corriente de flores.

Y mis dedos son como un velero
en busca de tus costas
de sudor perlado.

Surco el océano sin élices.
Y no es un milagro.

Cruzar el mundo
solo me lleva mirarte.

Mientras sopla el viento,
hacia tu costado.

DESPERTAR

DESPERTAR

Algo cansada. Despierta la ciudad. Despiertan los ruidos y los pasos cansados hacia la oficina. La niebla matutina que se casa con la ceguera colectiva sin miopía con la que hace una excelente pareja. La falta de toboganes en los que deslizar algo de inocencia, ya que solo los niños tienen derecho a jugar o eso parece. Los teatros urbanos cuyos actores saben muy bien a qué felicidad de papel y noticias "edulcoradas" agarrarse todas las mañanas. 

Despierta. Casi todo o casi nada despierta. Mis ojos se levantan y luchan contra los pesados párpados para contemplar otro amanecer, grisáceo no solo por las nubes que tapan el cielo. Intento ser un poco rebelde, a veces, y mirarlo de otra forma, pero soñar está penado por la ley de la resignación. Solo dormido, y bajo los yunques del cansancio, es posible la utopía. Mientras tanto, dan otra telenovela o culebrón en alguna casa. Cuenta más ocuparse de lo que, muchas veces, está de más. Contemplo a alguien solitario que habla solo en la guagua, y me digo si quiso seguir dormido un rato más.
 
Despertar es cosa  de locos, supongo.