INOLVIDABLE LA MÚSICA
Entre interferencias cotidianas
e insoportables ruidos mundanos,
trato de no olvidar que los acordes
de la vida pasen por mi corazón,
como dirían los antiguos.
Y que la música del espíritu libre
siga sonando, aunque intente matarme
la rutina bélica de cada día.
Así como el mar no deja de acariciar
las costas de este mundo,
tampoco deja de sonar la vida
cuando se lleva dentro.
Inolvidable, sin duda,
la música cuando viene del alma.

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