TESTAMENTO
Hoy
quiero dejar por escrito un humilde testamento. No voy a alargarme demasiado.
Solo deseo que, en unas pocos líneas, mis días persistan más allá de los
calendarios, cuando mi alma parta hacia otro cuerpo, hacia otro ser. Solo
quiero que, después de mí, tal vez estas palabras no se esfumen como la lluvia
cortada en la acera cuando amaina la tormenta. Como el petricor que se diluye
cuando el verano vuelve a agostar los campos. Quiero que este verbo perviva más
allá de mi acción. Por eso, quiero que esta pequeña reflexión sirva a modo de
pequeño testamento, cual testimonio de mi breve y casi invisible paso por este
mundo. Para que algún recuerdo sincero y amigable me albergue y perpetúe en su
también ínfimo instante, tal vez. Para que mis ríos de verbos y abrazos
encuentren desembocadura en algún océano de nostalgia, cuando ya mi caudal de
vida se haya extinguido. Por eso, hoy escribo mi pequeño testamento y les deseo
a todos “hasta la vida”.

0 comentarios:
Publicar un comentario