LLUEVE LA VIDA
Ahora hay tormenta.
Sin embargo, no quiero
que amaine esta dulce tempestad.
Porque llueve a borbotones la vida.
Y se incendia de verbo
la aparente quietud
de las cosas cotidianas.
Más allá de la lluvia que moja
al diluviar las aceras,
e impregna de petricor la tierra.
Hoy llueve la vida,
mientras se me inunda
el alma de belleza de poesía.
No quiero que pare esta tormenta,
mientras siga lloviendo
a borbotones la vida.

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