MÚSICA PARA EL ALMA

domingo, 30 de julio de 2017

TÚ NO SABES, NO SABEMOS



TÚ NO SABES, NO SABEMOS

Tú no sabemos. No sabemos.
Desconozco, desconocemos
el noventa y nueve por cien
de los lugares del mundo,
pero estoy seguro de que ahora,
en el instante justo de este beso
en que se conjugar el aire
y el cielo para llevar de viaje
la metáfora por tu desnudez,
sabemos todo lo necesario
del universo que nos rodea.

Porque tú no sabes, no sabemos
la mitad de las cosas
que acaecen en la ciudad,
los periódicos y la sección
de sucesos, siendo optimistas.

Sin embargo, nos basta
con querernos para abarcar
todo lo que ahora nos importa:
amarnos desnudamente.

Aunque no sepas, y no sepamos
nada de todo el mundo de más.

viernes, 28 de julio de 2017

SUPISTE DE LA BELLEZA



SUPISTE DE LA BELLEZA 

Supiste de la belleza
mejor que nadie,
tras tus metáfora inocente.

Las ranas contigo hablaban,
y quizás la guerra no sabía
tan agridulce cuando tus palabras
edulcoraban grácilmente
el ambiente con armonías
de otra dimensión de ternura.

Parecían tus cuentos para niños,
pero puedo confesar que yo sigo
revoloteando entre sus líneas
como en aquellos columpios
mis utopías ya más maduras,
con la mirada más envejecida
que antes,
durante aquellos casi eternos
cinco años de infante.

Supiste de la belleza,
y el mar de la poesía,
más allá de lo infantil,
desde tu mundo sin aritméticas
falsas o capitales baldíos.

Supiste de la belleza,
mejor que nadie Gloria.

martes, 25 de julio de 2017

DE VUELTA



DE VUELTA

Ahí estaba. De vuelta.
A la mirada silente,
callada e insolente
de los libros en las estanterías.

A la belleza oculta
entre palabras, 
que se pronuncia
casi sin verbo ni sílaba.

Ahí estaba. De vuelta
a aquellos rincones tranquilos
en que divagaba mi adolescencia,
mientras la utopía era un lugar
concreto del cosmos
de mi pequeña urbe de ensueños,
en la esquina incierta
de algún poema.

Ahí estaba hoy. En calma.
En sosiego. Con la sangre
del alma brotándome
de la nostalgia, como la amapola
de las primeras raíces
de la primavera.

Se me abrían de nuevo
las puertas de la fantasía.

De vuelta a aquella biblioteca
de mis sueños adolescentes.

Ahí estaba hoy, sí.
Definitivamente, de vuelta.

3 HAIKÚS ENCADENADOS



I

No es la rosa,
ni una primavera
cansada sin más.

II

Triste estás tú,
cuando llueve aflicción
en tus mejillas.

III

Cierras los ojos.
Y todo está oscuro,
salvo un sueño.


domingo, 23 de julio de 2017

HABREMOS MUERTO



HABREMOS MUERTO

Habremos muerto.
Cuando nos lata el corazón,
y sin embargo se nos extenúe
el alma así como se cansan
las hojas del árbol al caer
el otoño sobre el horizonte.

Habremos muerto entonces,
cuando todo pase en la vida
como esa mala costumbre del tiempo
de doblegarnos día tras día,
hora tras hora,
año tras año,
diástole tras diástole,
ante la muerte.

Sin duda, llegado ese momento,
habremos muerto

sábado, 22 de julio de 2017

COMPETITIVIDAD



COMPETITIVIDAD

Si algo he aprendido
después de correr tanto,
y escalar tantas montañas,
y estudiar tanto para que luego
la vida fuera la única universidad,
y subir a tantos aviones deprisa,
y montar a tantos barcos
con la urgencia de cruzar mares
sin saber muy bien el destino.

Si algo he aprendido
de todo eso que cuento
es que la competición
solo cuelga medallas en el cuello,
y hastío inútil en el alma
y la consciencia.

Lo que me lleva inexorable
a la siguiente pregunta:
¿no estaría mejor compartir
nuestros puentes gigantes
y humanos para alcanzar
a inundar de estrellas,
de nuestras estrellas la vida,
en lugar de llegar a un cielo
vacío en solitario?

¿De qué sirve al final
ser competitivos?

NADA MÁS SABIO



NADA MÁS SABIO

Cierto es que en el mundo
pocas cosas existen
más inteligentes y espontáneas
que el ritmo natural de la naturaleza,
cuando el río sin prisa ni pausa
va tiernamente a morir al desembocar
agrandecido en algún océano.

Nada más sabio que los acordes
cotidianos y naturales
de la naturaleza desnuda,
y su particular belleza.

Nada más sabio y cierto
que el silente grito de agua
de la tormenta, cuando cae
en tierna llovizna sobre el asfalto.

Sin duda, nada más sabio
que la armonía natural del mundo.

En todo caso, debo confesar
que hay algo aún más perfecto.

La manera sutil y sencilla,
en la que tus labios atraen
mis ganas como el mar
el inmenso murmullo del río
hacia sus confines infinitos,
y entonces tengo la urgencia
de besarte el alma desde todo
lo que llevas contigo.

Nada más sabio sin duda
que quererte naturalmente,
sin saber muy bien por qué.