MÚSICA PARA EL ALMA

sábado, 24 de agosto de 2024

LÁGRIMAS DISTINTAS




 LÁGRIMAS DISTINTAS


Ahora estoy llorando, aunque siento

que mis lágrimas son distintas.


No caen como yunques

de tristeza al suelo.


Son como diamantes

de melancolía que desbordan

metáfora, belleza y poesía.


Y resulta maravilloso llorar,

mientras se escribe otro día

en las pequeñas páginas

de mi historia,

con lágrimas distintas.

viernes, 23 de agosto de 2024

DESPUÉS DE MORIRME




DESPUÉS DE MORIRME


Moriré, y aun así, tal vez,

siga existiendo.


Porque alguien siga resumiendo

en un latido de nostalgia

los compases del alma

que supimos compartir.


Porque alguien, quizás un amigo,

con una chispa de recuerdo

encienda mi nombre, y amanezcan

en la mirada los ojos míos

de entonces, mientras se clavaban

en la belleza de algún verso

inefable, inalcanzable, eterno.


En una poesía que nunca

se dejó quizás de escribir.


Moriré, y después de morirme

puede que aún siga viviendo.


Porque alguien desde la nostalgia

siga iluminando mi alma,

y en una chispa de recuerdo

siga encendiendo mi nombre.


Después de morirme... 

jueves, 22 de agosto de 2024

VIDA MARAVILLOSA




 VIDA MARAVILLOSA


Todo depende de la mirada.

De cómo se enciendan los ojos

al vislumbrar otro amanecer,

y rezumen esa chispa

de alegría al nacer de nuevo

a otro día.


O de cómo se apague el alma

entre las interferencias ruidosas

de una alocada rutina 

sin más rumbo

que ninguna parte.


Todo depende de la mirada.

Y si echamos la vista al cielo,

con mucha certeza y corazón,

la vida será sin duda maravillosa.

lunes, 19 de agosto de 2024

NOSTALGIA




NOSTALGIA


    Siguen ahí, aunque ya no de cuerpo presente. Es cierto que, en ocasiones, mi madre parece asomarse a mis sueños como quien se asoma a la ventana de una casa que nunca ha acabado de dejar atrás. Viene, me saluda, me abraza a su forma y me abrasa dulcemente con ese candor pelágico que emana sempiterno de su añil mirada. No dura mucho la visita, aunque sí el tiempo suficiente para que la sienta siempre conmigo en una más que cercana lontananza. No cabe duda de que la humilde chispita de su alma sigue iluminándome los días cuando todo parece estar a oscuras. Cuando no parece vislumbrarse calma en la tormenta, y ella amanece en un pequeño instante de insomnio para rebatirle a la tristeza lo que creo ser: soledad y melancolía. Nada de eso.

    Ya, por el otro lado, él tarda un poco más, pero también aparece. No tan cariñoso como mi madre, mi padre también me habla cuando ya mis ojos, pesados como yunques, se han rendido a los encantos de Morfeo. Como ya era su costumbre, es lacónico en su retórica, pero me dice lo suficiente para seguirme enseñando aquellas lecciones que, en parte, ya me impartió en vida. Me susurra, cual maestro que nunca dejó de serlo ni en la esfera profesional ni en la privada, algunas cosas que no me gusta escuchar, pero en las que debo darle el 100% de razón. Sigue estando ahí también, aunque no de cuerpo presente. Ya hace dos años que cruzó al otro mundo en la barca de Caronte. Tanto él como mi madre siguen ahí, conmigo, aunque ya no pueda verlos desde lo tangible. Sus almas siguen ahí, juntas en el cielo, arropándome cuando me falta el calor y dándome algo de luz cuando atravieso alguno de los inevitables túneles que se nos pueden cruzar en el inextricable camino de la vida. Mis padres siguen ahí, también en esa liberación celestial del ánima humana a la que algunos llaman muerte. La nostalgia vuelve a llamar a mi puerta para que sigan ahí.

viernes, 19 de julio de 2024

EL OTRO IDIOMA DEL AMOR




EL OTRO IDIOMA DEL AMOR


El amor habla distinto.

Cuando todo calla, grita.


Cuando es invierno afuera,

saca su abrigo de primavera

y retorna el verano al corazón.


Y hasta el alma, incluso,

se atreve a cantar a su compás.


El amor, sin duda, habla distinto.

Cuando hay tormenta, solo llueven

besos en las mejillas.


Y amaina la tempestad siempre

en un abrazo, porque el amor

habla otro idioma que solo conocen

quienes entienden el fragor

inaudible del silencio.


El amor, sin duda, habla distinto. 

lunes, 15 de julio de 2024

EINE ANDERE SONNEAUFGANG




EINE ANDERE SONNENAUFGANG


 Eine andere Sonnenaufgang. Ein anderes Wort.

Eine andere Geschichte. Du, ich, wir.

Die Stadt wartet auf eine weitere Strophe.

Das Gedicht ist gleich um die Ecke.


OTRO AMANECER


 Otro amanecer. Otra palabra.

Otra historia. Tú, yo, nosotros.

La ciudad espera otro verso.

El poema está a la vuelta de la esquina.




jueves, 20 de junio de 2024

HACIA EL CENTRO




 HACIA EL CENTRO


A veces, siento demasiadas curvas.

En un momento estoy a la izquierda

de la tristeza, y de repente

giro hacia la derecha

de la más pura alegría.


Y no sé cómo, entonces,

pasa de llover el mar

sobre mis mejillas a amanecer

mejor que nunca en mis pupilas.


Y es cómo si se me inundara

la mirada de fueguitos

para retornar en un instante

al glaciar de la melancolía.


A veces, siento muchas curvas.

Tantas como hay en mi mente.

Y supongo que es cuestión siempre

de que, cuando ya no se siente nada,

ni a la izquierda ni a la derecha,

se vuelva al centro.


Y, tal vez, a todo.


Hacia el centro.