UN LUGAR LLAMADO POESÍA
Todo está tranquilo aquí.
El ruido aburrido de la rutina
no interfiere en la sintonía
de frecuencia modulada
de la naturaleza.
La lluvia cae sobre las mejillas
como un río de nostalgia
por los poros de mi rostro.
Y no es tristeza
lo que ahora se derrama
a borbotones de mi ánimo,
sino más bien las ganas
de impregnar de primavera
un sempiterno invierno de monotonía.
Por eso, me marcho un rato
sin salir de mi posada.
Me voy hacia un sitio
donde caminan las rosas,
y vuelan las palabras
como colibríes de fantasía
hacia algún rincón de la belleza.
Hasta luego, por ahora.
Me voy un rato
a un lugar llamado poesía.
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