VIDA
Una sola palabra
que dice todo.
En silencio, ahora
pronuncio la vida.
No existe más belleza que atrapar los sonidos del mundo en unas palabras y ahondar en sus misterios por medio de las palabras de un poema.
TU PIEL
Tu piel ahora es el puerto
de deseo donde atracan
mis abrazos como veleros
en pleno viaje hacia tu desnudez.
Y mis manos son barquitas
de mundo y poesía
que navegan tus curvas,
como océanos perlados de sudor
cuya corriente se mueve
al compás de mis caricias.
En el arrumaco hay siempre
marejada dulce de cariño,
y al roce de tu cuerpo
se incendia mi alma de ternura.
Mientras tu piel ahora
es puerto para mis besos también.
Y sencillamente te quiero.
Y deseo orillar mis ganas
en tu anhelo de amor.
Tu piel ahora.
Así es tu piel ahora.
NOSTALGIA TUYA
Hoy la nostalgia sabe distinta,
se toca distinta,
y suena distinta.
Me eriza la piel pensarle,
y que se vuelvan
a incendiar los abrazos.
Acarrea la melancolía con un viento
de dulce tristeza que sopla
en los puertos de mis labios,
como un beso que no acaba
de atracar en las costas
inhóspitas de deseo de mi piel.
Mis días son veleros que zarpan
directos al ocaso desde que amanece,
y la tarde cae como hora
sin más rumbo que apagarse
en los relojes.
El aire cuenta también historias
que solo escucha en silencio
mi alma constelada,
mientras se clava en la mirada
universal de algún amor distante.
Mi corazón conjuga latidos
oceánicos de cariño que aún
no desembocan en la carne.
Y en el inicio de un verso
todo casi comienza.
Porque a la metáfora siguiente
le falta una rima que concuerde
con las curvas de tu belleza.
Después de todo, la nostalgia
que me habita ahora
lleva sin duda tu nombre.
Nostalgia tuya.
LLEGASTE
Viniste, llegaste
a mi vera sin pensarlo.
Tocaste la puerta de mi alma
sin que yo supiera muy bien
a que se parecía aún mi desnudez.
En mi guerra de silencio
me brindaste de repente
una paz tierna de besos
y arrumacos que siguen incendiándome
la piel, pese a la distancia.
Llegaste, y sin saber cómo,
te convertiste en un momento
en el mejor poema de todos.
Con la diferencia de que el nuestro
se escribe ahora en las caricias.
Llegaste.
Simplemente, llegaste.
DE OTRA FORMA
De otra forma.
En silencio, cuando suena
la música fragorosa del corazón
sin decir más que latidos.
En calma, desde el alma,
sin las interferencias del mundo.
De otra forma.
Con el verbo amarnos
conjugado en poesía.
Nos queremos de otra forma.
