MÚSICA PARA EL ALMA

viernes, 4 de mayo de 2012

CONJUGAMOS BIEN EL CARIÑO



CONJUGAMOS BIEN EL CARIÑO

Conjugamos bien el cariño.
Le pusimos verbo en el arrumaco,
y sustantivo en los abrazos,
y nombres de carne en los labios,
mientras yo era pasajero
de tu mirada en los compartimentos
del afecto más dulce y  solidario.

Conjugamos bien el cariño,
ya ves, hasta que la ciudad
se tornó del color
de nuestras pieles en el abrazo,
y sobraron, entonces, las avenidas
para andar por nuestros cuerpos
en la caricia más tierna.

Le pusimos también
apellidos de raíces a la primavera,
y rumbo al amor
a nuestros barcos
cargados de besos infinitos.

Y así y todo,
conjugamos bien el cariño
mío, tuyo y nuestro.

Hasta llegar al amor.

jueves, 3 de mayo de 2012

ALGUNOS QUIEREN ABRAZARTE



ALGUNOS QUIEREN ABRAZARTE

Algunos quieren abrazarte
en el calor de un afecto
de discoteca y ebriedad.

Yo, simplemente, quiero
transitar mi vida contigo.

Caminar contigo
hacia tus ojos.

Envejecer contigo
hasta que se nos vaya
el corazón.

Amarte, en definitiva.

DOBLE CARA




DOBLE CARA

La gente suele llevar máscaras.
Tener una doble cara
que asusta, a veces.

Pero tu rostro es diferente
a los demás que se desgastan
entre mentiras de piel,
murmullos y rumores.

Tienes doble cara, sí.
Pero por una faz brindas
la belleza que nace de una mirada
como el mar que crece
desde la corriente de un río.

Y por otra eres el ángel
que se despierta sin alas
en estos sueños de ternura
en que somos el cielo
replicado en dos espejos
de carne.

Me encanta la doble cara
de amarte, ya ves.

miércoles, 2 de mayo de 2012

QUE MORIMOS



QUE MORIMOS

Que morimos siempre
no es del todo cierto.

Es verdad que nos apagamos
como en el ocaso de una llama
la vela que se consume
hasta el pabilo.

Y se marchita el polvo
sobre la tierra, cuando llueve.

Pero no es del todo cierto
que morimos siempre,
cuando para siempre
hay un recuerdo
con el que nacemos
más de una vez,
y morimos varias más.

Cuando vivimos otra vez
en la memoria del amigo,
y la mano tendida.

La segunda vida
de la ternura y el cariño,
y la amistad.

Que morimos siempre
no es del todo cierto.

CAMINANTE DE SU CUERPO



CAMINANTE DE SU CUERPO


Aún sigue caminando.

Amanece otra cálida mañana de albores de mayo. El sol asoma su silueta estelar en el horizonte. La mañana es tranquila, sencilla y rutinaria como de costumbre. Carlos y Yaiza se desperezan del sueño que aún acapara los párpados como un dulce yunque del que cuesta desprenderse mientras las legañas luchan por otro minuto más en los ojos. Se miran frente a frente. Se regalan otra mirada frágil y simple con la que nace otra vez el cariño que parece perderse entre el tumulto, el caos y la molicie que padece cada día una urbe repleta de abrazos de asfalto y labios de pavimento. Quieren surcar la lujuria durante un momento más antes de tener que decirse adiós: Yaiza ha de marcharse de viaje de negocios a las antípodas geográficas de Australia. Eso sí, sabe que echando de menos a Carlos la distancia no será tal durante las dos semanas que va a durar el periplo. Transitan la caricia con los dedos, mientras caminan por sus cuerpos con las manos ávidas de piel y largos arrumacos. Son transeúntes del deseo unos minutos más, hasta que suena el despertador y deben abrigar su desnudez en esos atavios de trabajo con los que se disfrazan durante un momento de cordura social y buenos obreros. No quieren terminar de despedirse.

- Yaiza. No me gusta que hagas siempre tantos viajes de negocios. No pasamos juntos todo el tiempo que me gustaría. Además, me dan mucho miedo los aviones, y lo sabes - dice Carlos.

- Lo sé, cariño. Soy consciente de ello. No temas que estaré de vuelta en un santiamén. Me han dicho, además, que este será uno de mis últimos viajes. No tendré que hacer más viajes de este tipo.

- Me alegra oírlo. Espero con ilusión ese momento en el que no tengamos que separarnos tan a menudo. Sabes que voy a echar de menos andar por tu cuerpo y, en definitiva, amarte como lo mereces.

- Muchas gracias, yo también cariño. Debo marcharme. Hasta luego.

-Hasta luego y que vuelvas pronto, Yaiza.



Aún resuena ese "hasta luego" en lontananza. Demasiado larga la separación que prometía ser más bien breve. El tiempo ha corrido demasiado, tal vez. La sigue besando. La sigue palpando como la piel de una naranja cuya esencia embriaga hasta al enemigo más acérrimo de las frutas. Pero ya no está ahí. Lleva dos años transitando a solas por la caricia desde que un avión de Qantas se estrellase y segara la vida de su novia y futura prometida. Tenía pensado regalarle un anillo de compromiso. Ahora se ha quedado como un túnel de un centímetro de oro a la espera de la soledad que nunca viene acompañada.

Se tiene que despertar otra mañana, más dura incluso que las anteriores. Cada vez más dura. Ya no es dulce quitarse el peso del cansancio por las mañanas, porque ahora solo le queda aferrarse a la silueta de Yaiza que todavía recorre las cuatro esquinas del colchón. Solo puede tocarla así, casi sin las manos. Su amor naufragó en las Antípodas, mientras la ternura sigue bordeando las costas del olvido. Aún vuelve. Piensa que vuelve.

Después de los pasos de la lujuria por esa lluvia perlada de sudor de antaño, aún Carlos sigue caminando por su cuerpo. Inevitable fue el choque. Inevitable seguirla tocando.

martes, 1 de mayo de 2012

TÚ SONRÍES





TÚ SONRÍES



Tú sonríes siempre,
mientras los ojos de asfalto
del mundo lloran crisis,
despiden abrazos de humo
y asesinas rayos de luz
sobre las calles lóbregas
de la soledad por las que transitan
demasiados pasos.

Tú sonríes, y es como si el mundo
también me dedicara una sonrisa
con su rostro ovalado
de fruta y primavera.

En tu rostro nace un poema
que no acaba en los versos,
y una sonrisa que no termina
en el gesto feliz de tu cara.

Tú sonríes, y se concibe
otro adiós de luz en mis pupilas.

Aún amo tu sonrisa.
Y así de hermoso
es el mundo, cuando sonríes.

MÍRAME



MÍRAME

Mírame.
Devolvamos las estrellas
a la noche que las pierde
por el incendio de farolas
caducas de la ciudad.

Y apaga la luz.
Deja que me adentre
otra ausencia en tus ojos.