MÚSICA PARA EL ALMA

domingo, 18 de junio de 2017

A VECES OCURRE QUE VIVIMOS



A VECES OCURRE QUE VIVIMOS

A veces ocurre que la lluvia
se muere por nuestras mejillas,
triste y apesadumbrada
como una tarde gris
sobre el horizonte urbano,
como un río ya sin fuerzas
en los brazos infinitos del océano.

A veces ocurre, a veces.
A veces ocurre, y sucede
que solo se suceden latidos,
mientras hay tormenta
en el corazón y el alma
se nos baja pesada a los pies,
como si no soportara más
la gravedad fútil de mantenerse
en pie solo por mantenerse.

Como si no quedasen puentes
de besos hacia la belleza,
y se hubiese agotado en alguna parte
el amor como se agosta el campo
cuando una dulce tormenta de agua
no acaricia de cuando en cuando
la tierra.

Pero también ocurre, a veces,
que se nos enciende una idea,
mientras andamos, y se abre
el mar a nuestros pies
sin que Moisés nos acompañe
como en aquel éxodo.

En ese momento quizás sentimos
que estamos de viaje
por el mundo hacia la poesía
que supone existir humanamente
en cualquier instante.

Y, entonces, también,
a veces, ocurre que vivimos.

viernes, 16 de junio de 2017

CÓMO FUE LA MÚSICA



CÓMO FUE LA MÚSICA

Resultaba que el viento
podía ser algo más
que aire de viaje constante
por la bóveda celeste.

Vibraba como los poros
al roce de una ventisca
o el suave toque transparente
del mar en la piel.

Sentía casi como el corazón
cuando se duele o se alegra.

Y poseía verbo como las palabras
cuando andan solas e intrigantes
en la metáfora hacia algún poema.

En aquel momento, 
puede que sucediera
algo inefable y maravilloso.

El aire y la armonía del viento
se enamoraron en un acorde
de aquella misteriosa sensación
que llevaba al silencio
a un periplo incierto
por el sonido y su velocidad
de belleza y encanto.

Y del aire y la idea
del viento como su viaje
por el cielo enamorado
de sus gaviotas blancas
y siempre inquietas,
se pasó a algo más hermoso aún.

Según se dice,
así fue cómo nació la música

jueves, 15 de junio de 2017

ADIÓS LO DIRÉ



ADIÓS LO DIRÉ

Adiós diré solo
cuando ya no quede
más belleza que saludar
y el mundo se circunscriba
a mi inerte desnudez
bajo la tierra.

Hasta entonces,
mientras me siga latiendo
el corazón al compás
del alma,
seguiré viviendo intensamente.

Adiós lo diré
solo cuando muera.

miércoles, 14 de junio de 2017

DOY UN SUSPIRO



DOY UN SUSPIRO

Doy un suspiro,
y en eso en que otra palabra
vuela inexorable hacia su silencio
y otro verbo distinto
a sus frágiles sílabas,
me doy cuenta sencillamente
de que mi vida
también es un suspiro.

Algún día mi corazón
dará un último latido.

Y se quedará mi alma,
infinita, con la poesía
y el mundo.

Mientras doy un suspiro
de belleza a la vida.

domingo, 11 de junio de 2017

NI UN SOLO MOMENTO LA MUERTE



NI UN SOLO MOMENTO, LA MUERTE

Ni un solo momento
vendrá la muerte a tocar
mi puerta, mientras vida.

Solo cuando llegue
la hora de la noche más larga.

Ni un solo momento,
hasta entonces, la muerte.

sábado, 10 de junio de 2017

4 HAIKÚS ENCADENADOS MÁS



I

Dos labios más
en un simple momento
de la ternura.

II

Un beso queda.
Tras el estrépito
silente del mar.

III

Nace el poema.
Rompe en la belleza
otro recuerdo.

IV

Tú te detienes.
Frente a la palabra
llegas tú sin más.

viernes, 9 de junio de 2017

HEROÍNA



HEROÍNA

Nunca llevó capa especial,
ni pudo llamar a Superman
cuando se le pasaba quizás
el arroz de alguna paella.

Tampoco hizo ningún acto
digno de los anales de la historia,
ni le sirvió de mucho 
un posible sentido arácnido,
entre las cuatro paredes
en que quizás voló demasiado pronto
su libertad hacia otros sueños,
plagados ya de olvido,
sin muchos recuerdos.

Definitivamente lo suyo
no eran los poderes especiales,
aunque debo confesar
que su sonrisa iluminaba más
que todas las hazañas de cómics
que pudiese haber presenciado.

Además, nunca quiso ser reconocida,
ni trufada de laureles en el cuello,
si bien vencía en cada batalla diaria
por sacar adelante a la familia,
no siempre con todo el reconocimiento.

Ya podía tronar, llover a cántaros,
y que le cayeran por la frente
unas briznitas calientes del sudor
perlado y febril 
de una incorruptible gripe.

Ella siempre estaba ahí,
más allá de las viñetas
de otros superhéroes de cuento.

La mejor heroína de todas:
mi madre.