MÚSICA PARA EL ALMA

jueves, 22 de octubre de 2009

LO NUESTRO ES PURO TEATRO


LO NUESTRO ES PURO TEATRO

Había una frase de una canción bastante famosa cuyo autor ahora mismo no recuerdo, que decía lo siguiente: “Lo tuyo es puro teatro”. Y lo decía, tal vez, para expresar la cantidad de farsas y mentiras que, en alguna ocasión, tuvo que escuchar y padecer. Entelequias, engaños, y embustes que, tal vez, la tenían sumida en la más honda de las amarguras y que la hundían en almohadas habitadas de adioses e inanes recuerdos. Lo peor es que no era sólo una canción sobre desengaños: es la más cruda realidad a la que nos enfrentamos todos los días en esta jungla de cristal disfrazada de gran urbe.
Todos los días mentimos, nos disfrazamos de payaso sin que haya llegado la época de la fiesta de las carnes tolendas, nos pintamos sonrisas en el rostro aunque nos aflija un pesar insoportable y, en ocasiones, gastamos palabras con alguien al que no queremos ver ni en pintura con el único objetivo de “quedar bien”.
Cualquier lugar, ahora, puede servir de escenario. Una oficina en la que se puede adular un poco al jefe sin que nuestra lengua llegue a rozar ese culo respingón; una sala de reunión en la que se puede fingir una sonrisa detrás de cuya hermosa perspectiva se esconde la sevicia más vil, y la mezquindad más horrenda; un entierro en el que se puede adular a un “santo difunto” al que, en vida, alguien quiso apuñalar sin enseñarle la punta afilada de machete alguno o una cena de Navidad en la que, por alguna extraña razón, las encarnizadas disputas por herencias y otros asuntos sin importancia se convierten en nimiedades, aderezadas con un poco de langostino y risas que serían la envidia del propio Gargamel o los trolls.
Por todo ello, la Academia se ha olvidado de nominar a algunos por cuyos histriónicos méritos deberían vanagloriarse de tener alguna estatua dorada en sus estanterías. Además de ello, se debería contar el esfuerzo que supone mantener un rostro sonriente todo el rato sin pestañear. Vamos, Brad Pitt quedaría a la altura del betún frente a esto. En fin, en los tiempos que corren, lo nuestro es puro teatro.


Efrén Alemán García

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