SIN EL MUNDO
Sin el mundo.
Ahora estoy tranquilo
solo, en el mundo,
pero sin el mundo.
En mi silencio, el alma retruena,
como una dulce tormenta de quietud
que me inunda de mar el corazón.
Y en un momento, solo y mío,
sin el mundo, soy el mundo.
Tranquilo, soy el mundo.


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