ESCRIBO
Escucho mi silencio.
Y el mar acarrea sus ecos
a la música de mis relojes
sin cadenas en el tiempo
mundano de la ciudad.
Escribo, porque mi corazón
canta con los acordes de la belleza.
Y mi alma grita poesía.
Por eso, escribo.
No existe más belleza que atrapar los sonidos del mundo en unas palabras y ahondar en sus misterios por medio de las palabras de un poema.

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