MÚSICA PARA EL ALMA

sábado, 21 de diciembre de 2013

OCTAVO DISCURSO HUMANO (DESARROLLO)



OCTAVO DISCURSO HUMANO (DESARROLLO)

No dejo nunca de leer, oír y, a veces, escuchar desde doctas voces en la materia social que vivimos en países desarrollados. Y detrás de ellos, supuestamente, se sitúan los que parecen haber encauzado su destino por los raíles del Progreso y, aún más por detrás, a la zaga, se hallan los que parecen estar abocados a portar la medalla de bronce en esta carrera por el desarrollo. Un maldito tercer puesto: el subdesarrollo. El mal llamado Tercer Mundo.

Contamos con mejor maquinaria, mejores infraestructuras, mejor sanidad y muchas otras mejores cosas que los "desgraciados" o los "don nadies" sobre cuyas espaldas mojadas cargamos muchas veces nuestro bienestar por desgracia, aunque no seamos en ocasiones muy conscientes de ello. Y no puedo evitar que me asalte la siguiente pregunta: ¿merece la pena seguir por este camino? ¿Merece la pena seguir con este desarrollo del 20 por ciento de la población humana cargado sobre el hambre, la miseria y la desdicha del resto? Además, habida cuenta de que nos tornamos cada vez más en recursos cuyos máximos gestores parecen no entender del alma, las emociones y otras cosas verdaderamente humanas, también se me plantea otra cuestión: ¿este desarrollo es humano o más bien técnico?

Hemos mejorado los píxeles de las cámaras fotográficas hasta un nivel inimaginable hace unas décadas. Los ordenadores del tamaño de un armario han dado paso a pequeños aparatos (nanotecnología) en los que se puede almacenar el cielo si me permiten la exageración. Parecemos estar mejor comunicados que nunca. Podemos conversar con amigos a los que dejamos atrás hace unos años y ahora moran en otras partes del mundo para que nos invada dulcemente la nostalgia de recordar viejos tiempos. Todo a través de Internet. Y, por si fuera poco, en estos tiempos que corren y al ritmo al que vamos, llegará el día en que a los robots también les latirá un corazón (eso dicen aunque me veo obligado a ser algo escéptico respecto a ello). 

Sin embargo, me pregunto si todo ello ha conllevado también mejorar nuestra mirada. Ser más solidarios. Padecer el dolor ajeno como si fuera nuestro. Llorar con las lágrimas de otro porque también puede que algún día nos toque también a nosotros. Morir un poco cuando una desgracia ocurre aunque sea en la otra esquina de este vasto mundo. Y desarrollar la luz que llevamos dentro al ritmo al que se ha pasado de la bombilla incandescente a las pantallas de un ordenador. Me temo que la respuesta no es demasiado alentadora. Vivimos en una época inhumana, más aislados que nunca pese al avance de las telecomunicaciones.

Veo muchas máquinas, muchas nuevas tecnologías, pero nada que nos depure un poco un alma un tanto contaminada tampoco. Por ello, me apetece, durante este instante, bajarme un rato de este tren hacia el Progreso. Me apetece quedarme a la zaga. Si me permiten la osadía de no desarrollarme.

Atentamente

Un ciudadano sin ganas de desarrollo

2 comentarios:

Boris Estebitan dijo...

Tienes mucha razon, nos falta desarrolar esa luz que llevamos dentro, saludos cordiales y un placer descubrir tu blog

poetadelalba dijo...

Gracias Boris. Un placer también haber descubierto tu blog. No pierdas nunca la esperanza. Abrazo