MÚSICA PARA EL ALMA

miércoles, 6 de noviembre de 2013

ERA DIFÍCIL



ERA DIFÍCIL

Era difícil. Eso decían.
Era difícil que me mudara
a tu tacto desde la promesa
de tocar de un poema sin más.

Y dejaras así de pesar
como una noticia de tristeza
y lágrimas de cuyas líneas
saladas solo saben mis mejillas,
de cuando en cuando, a solas.

Era difícil quererte
desde tan lejos. Yo lo sabía,
como también sabía mi piel
que quería habitar la tuya
sin jugar mucho más a las cartas
de soledad y frío de un verso
boca arriba, boca abajo.

Tan difícil como un sueño
o más incluso sin la mirada
ya de un niño que atraviesa
el mar sin mirar al agua.

Era difícil amarte.
Y sin embargo, ahí estuviste
aquellos días sin decirme adiós.

Como la lluvia que ahora
se asoma a la ventana sutil
y transparente,
mientras pienso que solo era
difícil quererte.

Y entonces nos amamos.

martes, 5 de noviembre de 2013

ESTUVIMOS LOCOS



ESTUVIMOS LOCOS

Estuvimos locos, sí.
Supongo que soñamos
tanto y con tantos ojos
abiertos
que todavía me está quemando
la forma en que me mira
tu nostalgia, desde la pupila
nunca cerrada del recuerdo.

Estuvimos locos.
Enamoradamente locos
aquellos días supongo
en que soñamos tanto y tanto
con que nos amábamos.

Estuvimos locos.
Enamoradamente locos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

DAME TU PAZ AMOR




DAME TU PAZ

Dame tu paz,
pero no vengas sola sin guerra. 
Sé que se mueven en ti 
como soldados silenciosos
tus miedos e indecisiones.


Pese a todo, dame tu paz.

Ya nuestras miradas

verán cómo.

Y no tengas miedo
a la no ausencia de golpes.
Para llegar a estar sereno
también hay que afrontar
momentos de desasosiego.

Yo, mientras, esperaré
a ponerme nervioso
porque devuelvas a mi boca
tus labios, y Orión cace contigo
otra presa de ternura,
y el mito de tu belleza.

No me preocupa
que hoy te dé golpes
el corazón, y te tiemblen
los ojitos como cimbrean
los alambres ante la brisa
más suave y pasajera.

Tampoco que no seas perfecta,
mientras tus manos vuelvan
a darle tu tacto a mis dedos,
y paz a este abrazo frío
de soledad y nostalgia.

Ven contigo. Y dame tu paz
pero no hace falta que vengas
sola sin guerra.

No me inquietan tus miedos
y tampoco tus indecisiones,
mientras atraviese tus pupilas
y sea entonces el final
y el principio de nuestra calma.

domingo, 3 de noviembre de 2013

PRIMER DISCURSO HUMANO (NUESTRA MAGIA)



NUESTRA MAGIA

Siempre se nos dice, desde que somos pequeños, que la magia hay que buscarla en las fábulas, los sueños, los cuentos de hadas, las manos de un mago o el fondo de una chistera de cuyo océano de ilusiones de cuando en cuando emerge un conejo, una sonrisa o una fantasía. En otras ocasiones, también  encontrarla en escaparse de una camisa de fuerza. Y es cierto que también se habla, a veces, de esa magia o encanto que portan algunos seres de cuyo recuerdo no podemos desprendernos, cuando olvidarlos podría formar parte de nuestra propia muerte paulatina. 

Sin embargo, pocos hablan de que todos somos magos por naturaleza. Si bien puede que no seamos muy diestros en el arte de ocultar e impresionar a una audiencia haciendo salir cosas inverosímiles de ninguna parte o escabulléndonos de una parca casi inexorable, llevamos algo único dentro de nosotros. Esa pequeña, ínfima flama que arde en los ojos de quien quiere sentirla como algo bastante más dulce que un fuego provocado. Como alguien que quiere sentir un incendio de ternura o emoción el pecho en el que ardan solo la piel, los poros y los mapas de las ganas de dos amantes que quieren abrazarse, y abrasarse también si es posible. Esa energía o esa luz ante la que algunos prefieren ponerse gafas de sol, quien sabe para protegerse de qué exactamente.

Así es nuestra magia. Nuestra magia de querer ser humanos sin que nos vendan chisteras o hacernos creer que Copperfield es el único dotado con ese don. Tenemos magia. Portamos luz. Esa chispa de la que hablaba Galeano, que no sabe de incendios terribles, sino más bien de pequeñas hogueras dulces y maravillosas en las que solo se calcinan sin destruir nada dulcemente la emoción, la piel, las manos, los abrazos, las caricias y, otras veces, incluso el miedo de desnudarnos. Porque somos mágicamente humanos, aun sin chistera.

DE AQUELLAS DOS SEMANAS AZULES



DE AQUELLAS DOS SEMANAS AZULES

De aquellas dos semanas azules
me acuerdo de cómo tus ojos
clavaban el mar en los míos,
aun sin ser cristalinos,
aun sin ser transparentes.

Porque me mirabas claramente,
y mi pupila absorta
te replicaba brillo y ternura.

De aquellas dos semanas azules
recuerdo que quería arrancarte
dulcemente el amor como un albaricoque
de las ramas del árbol,
a tiernas sacudidas de cariño,
a roces de arrumacos y dulzura.

De aquellas dos semanas azules,
amor, me quedo con aquel cielo
que jugaba a la baraja
mientras jugábamos nosotros
a querernos sin pensar
en unicornios, villas maravillosas
ni fantasías.

De aquellas dos semanas azules
recuerdo sobre todo
que no solo nos amamos,
sino que supimos cómo amarnos.

Tu desde tu mirada clara.
Yo desde mi pupila absorta.

Así fueron
aquellos dos semanas
azules, contigo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

POR UN TROZO DE CALOR

Gente que miente
por un trozo de calor

Ismael Serrano



POR UN TROZO DE CALOR


No quiero suplicar
otro trozo de calor
de esos que venden
o negocian en las esquinas
u otro momento de cariño
de esos sin mucha ternura
en los bolsillos que se vacían
al abrigo de una caricia fingida.

Quiero que vengas.
Y me vuelvas a abrasar
como aquel día en que pude decir
que ardió algo más que Roma,
y estuvimos cerca de mirarnos
en el paraíso de tus espejos
de piel, luz y avellanas.

Sin ser un tahúr de sueños,
quiero apostar por que hoy
vuelvas a venir donde estoy.

Y me des el sol,
antes de que deba pedir
otro trozo de calor de esos
que tú sabes que no me gustan.

Para que me ames, amor
sin tener que dejarte
despierta en mi cansancio.


viernes, 1 de noviembre de 2013

NOTICIAS TUYAS



NOTICIAS TUYAS

Hoy vuelven a llegarme
noticias tuyas,
pero no como de costumbre.

Esta vez no es el recuerdo
quien me cuenta como estás,
desde esa inimaginable distancia
de casi un sueño o nostalgia.

Ahora me late el corazón,
fuertemente, porque lo golpean
tus caricias aun sin tocarme,
y las noticias llegan a mi piel
como tiernos escalofríos
de esos que no hablan de invierno
o bicicletas de pedales nevados.

Hoy vuelven a llegar
noticias tuyas,
en las ganas que todavía
tengo siempre de quererte.

Ya ves lo que cuentas
aun no siendo todavía.