MÚSICA PARA EL ALMA

domingo, 3 de junio de 2012

NO SOY UNA PIEDRA



NO SOY UNA PIEDRA

No soy una piedra. Inevitablemente, siento. Aunque tampoco puedo decir que las rocas no sientan nada: puede que se estremezcan cuando se desalambra el agua al romper en la orilla. Siento. Me emociono. Espero unos ojos que me miren para tener algún espejo de recuerdo en el que reflejarme. Me preocupa quedarme mudo. Me preocupa que la poca voz que me queda permanezca enterrada bajo el asfalto de la ciudad, y se quede callada como el verso de aquel poeta que se sentó en los bancos de la metáfora para no despertarse jamás más allá de sus versos.

Siento. Siento también que necesito ser humano como el manantial que necesita la corriente de una acequia para no marchitarse como las raíces de una rosa en un desierto poblado de utópicos oasis. No puedo morar en una coraza como el caracol que teme emerger de la concha al sentirse indefenso ante el mundo. Soy bastante poco y tanto como otro planeta cuando un abrazo me alberga en sus gramos de cariño y afecto. Y soy consciente de que volveré al polvo del que vengo. Solo espero que alguien lo levante, al menos, durante otro recuerdo para seguir viviendo lo que estoy sintiendo: la vida. Porque siento. No soy una piedra.

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