MÚSICA PARA EL ALMA

martes, 5 de febrero de 2013

DESPERTAR

DESPERTAR

Algo cansada. Despierta la ciudad. Despiertan los ruidos y los pasos cansados hacia la oficina. La niebla matutina que se casa con la ceguera colectiva sin miopía con la que hace una excelente pareja. La falta de toboganes en los que deslizar algo de inocencia, ya que solo los niños tienen derecho a jugar o eso parece. Los teatros urbanos cuyos actores saben muy bien a qué felicidad de papel y noticias "edulcoradas" agarrarse todas las mañanas. 

Despierta. Casi todo o casi nada despierta. Mis ojos se levantan y luchan contra los pesados párpados para contemplar otro amanecer, grisáceo no solo por las nubes que tapan el cielo. Intento ser un poco rebelde, a veces, y mirarlo de otra forma, pero soñar está penado por la ley de la resignación. Solo dormido, y bajo los yunques del cansancio, es posible la utopía. Mientras tanto, dan otra telenovela o culebrón en alguna casa. Cuenta más ocuparse de lo que, muchas veces, está de más. Contemplo a alguien solitario que habla solo en la guagua, y me digo si quiso seguir dormido un rato más.
 
Despertar es cosa  de locos, supongo.



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