OTRA MÚSICA
Ayer resonaba otra música
en nuestra estancia de abrazos.
El tiempo descansaba
de ser tiempo, y las horas
solo perseguían el arrumaco
en que se paraban los relojes
a nuestro compás de deseo.
Ayer resonaba otra música,
inefable, dulce y tierna,
como interferencia poética
a los ruidos tediosos del mundo.
Nos estábamos recitando
el universo en nuestras manos.
Ayer resonaba otra música,
otra poesía del tiempo infinito,
en nuestra estancia de abrazos.


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