MÚSICA PARA EL ALMA

viernes, 18 de noviembre de 2011

SABIOS NARANJOS




SABIOS NARANJOS

La noria de Abarán sigue girando, mientras su mente se desliza por la sabiduría como un instruido caminante por los senderos pedregosos de la vida. Un cierto olor a experiencia y gula de aprender impregna los naranjos y limoneros por entre los cuales puede que se esté paseando. La nostalgia, a veces, la acompaña y se siente a un recuerdo de distancia de alguien al que quiere. Un pedazo de un corazón Afortunado sigue latiendo lentamente en su pecho como otra de las islas humanas en las que habrá atracado su amistad. Y ella lo sabe. Cavilante, quizás, busca algún faro que no deje abandonadas las efímeras líneas de su historia a la deriva de un sueño que nunca acaba de cumplirse, y vuelve a sentarse en aquel banco de las charlas al abrigo de una cerveza en el que siguen transitando los chistes, los sarcasmos y las ironías, aunque ahora haya de acarrearlas en silencio una leve brisa que sopla sobre sus tímpanos. Lo que queda es escribir para que todo tenga la oportunidad de morir más de una sola vez en la memoria del que no quiere perder un abrazo, pese a que falte el calor de unas manos entrelazadas en la fría estación de la soledad. Y amar viviendo.


En ocasiones, afirma que ya nada es lo mismo sin esas voces que convencen a la calma de ser lo más bello que se debe decir, cuando baila la corriente del río sobre el poema mundano de la existencia. Y ahí sigue, escuchando cómo Marx sigue intentando cortar las malévolas raíces de la pecunia del alma metálica en que se ha tornado la sociedad, cual campesino segando sus eras. Quiere no cejar en el empeño de luchar por un mundo algo menos triste que aquella aula en la que el Sol solo podía asomar unas lánguidas pestañas de luz, y despertar unos gramos de melancolía sobre el polvo de sus asientos y el lóbrego color gris de sus paredes. Ya ha tocado salir del búnker para entablar una guerra de cuyo desencadenamiento nadie se ha enterado. Porque en esa guerra no hay tanques que arrasen ciudades. Es la guerra por ser sin volverse espejismo y marioneta de espejos maquillados.


Mientras tanto, sigue batiéndose entre el olor a libros de las bibliotecas y el asfalto de su pueblo para salir adelante, y no tener que volver a ver la senda que no se ha de volver a pisar. Y sigue recordando, hablando de un poeta cuyo fulgor de amanecer sigue titilando desde la espesa niebla con la que se casan Luxemburgo y las ventanas de las oficinas de Kirchberg cada mañana. Es como si el tiempo quisiera adelantar el compromiso inevitable con el invierno de los árboles desmigajados y los girasoles secos.
Ella lo sabe. Ella sabe que recordar es otra manera de ensanchar la poesía y despojarla de las garras de Caronte unos cuantos instantes más. Ella sabe que sentir es algo más que decir cuándo alguien se emociona. Sentir es hacer ver a un amigo que no ha pasado por la vida de otro sin mover una hoja, una espiga o una huella; y lo escribe, mientras los pensamientos revolotean en su cabeza como mariposas en busca del polen que las hará revivir en forma de crisálida, cuando mueran.



La noria de Abarán sigue girando, y hasta la vieja Europa llega ese sonido inconfundible de madera vieja y algo roída que lucha por seguir levantando el agua cual proletario que yergue su cuerpo exhausto cada día para levantar su familia, escribir su libro y plantar su árbol. No te preocupes: tu historia está a buen recaudo en mi memoria. Y tiene futuro, aunque ya cruzarse sea cuestión de crear maravillas y calles sin esquinas de largo alcance en verso o prosa. No te preocupes, tus sabios naranjos siguen conmigo.

4 comentarios:

Velia dijo...

Me has emocionado y dejado sin palabras. Eres de lo mejor que he conocido en esta vida. Soy afortunada, puedo decir que tengo amigos...:) Te extrañamos

Velia dijo...

Por cierto...es el mejor regalo que me han hecho.

poetadelalba dijo...

Sentía que te lo debía. Un abrazo sincero desde Luxemburgo

Lianiaski dijo...

Le falta un poco de sexo Efrén :D jajajajajajajajjaa está mu xulo. Cuídate por las tierras baldías en que los que dicen ser nuestros gobernantes juegan a ser parcas.

PD: Tráeme chocolate ¬¬