MÚSICA PARA EL ALMA

domingo, 30 de enero de 2011

PERLAS NEGRAS


PERLAS NEGRAS




Perlas negras se asoman en sus ojos como ínfimas gotas de sal que se diluyen en el vaivén de la corriente marina. Sirena varada sobre el asfalto. Princesa cuyo recato descansa ahora sobre las astillas de una cama avejentada, testigo del matrimonio infinito e indisoluble con el sórdido vacío de una vida sin sentido.


Y piensa que aún existe. Sus ojos buscan el horizonte infinito del océano tras la vitrina de algún lóbrego lupanar, mientras el ritmo de sus caderas embelesa sentidos lascivos como el canto de una náyade que atrae a marineros incautos del pavimento. Sus sueños, de abrazos sinceros que no se queden enterrados bajo las arrugas de almohadas usadas y sábanas sucias de lascivia y falsa ternura, la buscan aún. No la encuentran. Corren bajo otra luna llena como galgos de esperanza que se alejan con su silencio, raudos.
La noche termina. Los surcos de la sábana le recuerdan su rostro cada vez más arrugado. Sus ojos del color del Mateus Rosé no saben adónde seguir mirando. Sigue un sueño vacío de sirena esperando colmarse, mientras una perla negra se le seca sobre la mejlla. Otra prostituta sin nombre y una joya invisible sobre las muecas.







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