PARA QUE TÚ ME MIRES
Para que tú me mires,
tal vez, me aferro al gramo
de luz de una lámpara.
Y pienso que la iluminan
tus pupilas mientras me pierdo
en amaneceres de polvo,
y humo.
Invento tus ojos,
anudo mis pesares
a las costas vidriosas
de tus niñas encendidas,
y naufrago dulcemente
en tu sutil parpadeo
de sueño.
Para que tú me mires,
tal vez, no he de estar
mirando tu recuerdo.
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